Artículo de opinión de Janette Novo
¿Cuál es el problema que, de forma mayoritaria, más preocupa a los españoles en su día a día, especialmente a los que tienen entre 20 y 40 años? El precio de la vivienda se ha convertido para muchos de ellos en una auténtica obsesión, y con toda lógica: poder independizarse es la primera condición para iniciar un proyecto de vida realmente autónomo.
Así que los que tienen la responsabilidad de gestionar incluso cuando no han ganado las elecciones, como en Rivas-, deben trabajar sin descanso para facilitar el aumento de la oferta de vivienda. Porque sí, el mercado de la vivienda es muy complejo, pero su primera regla es muy sencilla: a más oferta de pisos, precios más moderados. Punto.
Menos viviendas, más problemas: el PGOU que limita el futuro de los jóvenes ripenses
Por eso provoca estupor estudiar el Avance del Plan General de Ordenación Urbana que acaba de presentar la izquierda gobernante en nuestro Ayuntamiento.
En plena crisis de precios especialmente pronunciados en Rivas Vaciamadrid, por encima de municipios comparables y de la propia ciudad de Madrid- la propuesta de IU, con la colaboración necesaria del PSOE, es reducir la oferta de vivienda: desaparecen las 2.993 viviendas del Mirador Sur, de las que 2.131 contarían con algún régimen de protección; cae un 21,5% la edificabilidad en el Mirador Norte, donde además cambian la vivienda unifamiliar por vivienda en altura; y hasta un espectacular 46% en el Cristo de Rivas.
Vaya con las medidas contra la ‘emergencia habitacional’, por utilizar su terminología.
Al menos, el avance del PGOU no deja lugar a engaño: tienen clarísimo su modelo de ciudad, y no les importa lo más mínimo que nadie pueda comprar vivienda en Rivas, lo que supondrá que las nuevas generaciones de ripenses se tengan que mudar. A ellos les da igual: ya tienen sus casas.
Capítulo aparte merece la obsesión de este gobierno familiar contra los unifamiliares. Los unifamiliares que se podrían construir en el futuro, quiero decir, porque muchos de ellos ya disfrutan de su chalecito en Rivas. Pero eso se acabó: el avance del PGOU establece que no se levantaría ni un solo unifamiliar más. Por cierto, si el Ayuntamiento escuchase a los vecinos recogería lo que muchos propietarios les han trasladado en las recientemente celebradas asambleas de barrio y en el consejo de ciudad: prefieren tener alrededor chalés que grandes moles de hormigón.
Una ciudad uniforme y excluyente: el modelo que impone el gobierno municipal
El gobierno de Aída Castillejo no solo cierra la ciudad, reduciendo drásticamente la creación de nuevas viviendas. Además, quieren una ciudad uniforme, en la que ellos decidan quién vive y cómo vive: ‘nosotros en chalés; quien pueda, en la escasa vivienda en altura que vamos a permitir, y algo de vivienda pública de alquiler, que necesitamos seguir pareciendo muy sociales’.
Frente a estos disparates sectarios, el Partido Popular de Rivas Vaciamadrid tiene un modelo alternativo. Un modelo con más vivienda, y con todo tipo de vivienda, pues nuestro partido nunca ha pretendido decir a la gente cómo tiene que vivir, ni reparte carnés de buenos vecinos. Creemos en la iniciativa privada y en la pública; defendemos la propiedad, y sabemos que un mercado de alquiler sano es necesario; permitiremos todo tipo de vivienda, dentro de un urbanismo ordenado.
Y no nos van a dar lecciones de políticas sociales: ahí está la promoción que la Agencia de Vivienda Social de la Comunidad de Madrid va a empezar a levantar, este mismo verano, en el Barrio de la Luna.
Así que tenemos firmes pilares para nuestra política de vivienda en Rivas-Vaciamadrid, y también propuestas muy concretas.
Nuestra ciudad tiene capacidad de acoger nuevos hogares, muy especialmente en el Mirador Sur y en el Cristo de Rivas. En viviendas, insisto, de todo tipo, con un urbanismo coherente y ordenado que combine la calidad de vida, la mejor movilidad y la sostenibilidad.
Se trata de atender necesidades reales. Rivas es mucho más grande que los estrechos dogmas ideológicos de esta izquierda.









