Ferolucha de Clases

Artículo de López Colón para la sección de Naturaleza en Rivas de la Revista Zarabanda, número de abril de 2025.

El tema común de este mes para la revista, el “sindicalismo”, es bastante complicado de relacionar directamente con los insectos, la verdad. No obstante, haciendo un esfuerzo mental y rogando que no sean ustedes demasiado severos con nuestro planteamiento (que digamos de paso “es un poco transversal”), se nos ocurre algún ejemplo que podría adaptarse a esta cuestión.

Las hormigas utilizan las feromonas para comunicarse entre ellas y de esa manera emiten mensajes que no solamente sirven para el reconocimiento de lugares específicos o señalar ubicaciones peligrosas o las que tienen alimento, sino también para reconocer a las hormigas pertenecientes a la propia colonia y distinguirlas de las demás (ninguna colonia tendrá hormigas produciendo las mismas feromonas que otra); esto posibilita las luchas entre diferentes hormigueros. La división del trabajo reproductivo está regulada por las denominadas «feromonas de la reina», que las obreras obedecen habitualmente porque eso les permite asegurar nuevas generaciones de insectos en la colonia. Aunque el significado etológico de las investigaciones científicas sigue siendo controvertido, se cree que el control manipulador de la reina conduce a una carrera armamentista evolutiva entre reinas y obreras. En algunos casos, el modelo estructural mantiene colonias dirigidas por una sola reina en las cuales, eventualmente, aparecen clanes liderados por princesas y obreras fieles que provocan episodios de agresión contra la reina madre y su propia guardia pretoriana que terminan en auténticas batallas internas con resultado incierto, ya que a veces una o varias princesas sobreviven y dividen el nido provocando la fisión entre los nidos madre e hijo y de esa manera se fundan las nuevas colonias.

Pero es que, además de atender a las “feromonas de la reina”, y ahí es donde viene el símil con el tema tratado (el sindicalismo), las obreras se “unen entre ellas” —igualmente por medio de sus feromonas— para “intentar controlar” de alguna manera, según sus propios intereses, las pretensiones-actuaciones de la reina, ya que sus secreciones afectan completamente al comportamiento social, al mantenimiento de la colmena, la formación de enjambres, el comportamiento de apareo y la inhibición de los ovarios de las abejas obreras. No obstante, ya hemos adelantado que todo esto es un tema complejo que se está estudiando en las últimas décadas y todavía no ha sido evaluado ni completamente interpretado por la ciencia.

Para finalizar, como es habitual, desearles un mes excelente y emplazarles, si ustedes son tan amables, a leer la revista que aparecerá el próximo mes. Gracias por estar ahí.

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