El cambio hacia una energía colaborativa sólo será posible con un consumidor bien informado

Dentro del Ciclo La Transición Energética 2018/2019, Madrid Foro Empresarial ha organizado, con la colaboración del CIEMAT (Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas), la Jornada ‘Energía Colaborativa: una alternativa viable’. “Aunque el consumo colaborativo en general no es algo nuevo, la digitalización ha conseguido transformarlo”, ha recordado la jefa de Jefa de la División de Energías Renovables del CIEMAT, Mercedes Ballesteros, señalando un contexto energético “de transición hacia una energía 100% limpia” que va a necesitar “una gran aportación del ciudadano”.

Por su parte, el jefe del Departamento del Marco Regulatorio y Estrategia Corporativa para la Transición Energética del IDAE, Hugo Lucas, ha recordado una serie de datos que corroboran que “la transición energética ya ha llegado”, como indica que “en 2013 hubiera 4.000 vehículos eléctricos en el mundo, y en 2016, ya se contabilizaran dos millones”. Lucas se ha aventurado a anticipar que “España podría alcanzar los 4,5 millones de vehículos eléctricos en 2030”, eso sí, en el amplio sentido del término.

Aunque admite que se trata de un proceso en el que “los reguladores vamos por detrás de los desarrollos tecnológicos”, Lucas ha recordado que “el papel del ciudadano en la transición energética sostenible se sustenta en tres actores: ayuntamientos, corporaciones y ciudadanos”. Al final todos somos consumidores, porque “igual que 12 de las 35 empresas del IBEX tienen contratada energía 100% renovable, también los ciudadanos lo hacemos”. Eso sin contar con la función de productores adquirida por los consumidores: “En Europa funcionan 1.250 cooperativas de energías renovables que representan a un millón de personas”, ha asegurado el representante del IDAE. “Aunque la transición es algo que ya está pasando hoy, se necesita más divulgación”, porque “el miedo del consumidor” al cambio de modelo “se combate con información”, de hecho, “el cambio no será posible sin un consumidor bien informado”.

Para ahondar en la participación de los municipios como motor del cambio energético, la Jornada ha contado con las intervenciones del concejal de Participación Ciudadana, Transparencia y Nuevas Tecnologías del Ayuntamiento de Alpedrete, José Antonio Alfonso, y del director del Servicio del Área de Ciudad Sostenible y Territorio, del Ayuntamiento de Rivas Vaciamadrid, Rodrigo Irurzun.

El consistorio de Alpedrete está aplicando herramientas para generar certidumbre, por ejemplo, “con bonificaciones – que oscilan entre el 5% y el 10%- a las instalaciones fotovoltaicas en el ámbito doméstico con una potencia inferior a 10kW”, según ha explicado Alfonso. El edil del municipio madrileño ha recalcado además que uno de los Consejos Ciudadanos más activos de la localidad (con 54 miembros) es el de Medio Ambiente. El mapa solar capaz de identificar los consumos de los edificios de la localidad y un programa específico para la promoción de la eficiencia energética en los centros educativos son otras de las herramientas puestas a disposición de los alpedreteños.

Transición energética ciudadana

Por parte del Ayuntamiento de Rivas Vaciamadrid, Rodrigo Irurzun, ha incidido en que, “si queremos transitar hacia otro modelo energético y social, necesitamos reducir nuestro consumo de energía en un 25% o 30%, y reducir drásticamente el consumo de energías de origen fósil”. “A nivel de ciudadanía tenemos que empoderarnos: a la transición energética hay que ponerle de apellido ciudadana”, concluye Irurzun.

Entre los temas tratados tampoco ha faltado la figura del consumidor como parte activa del mercado energético, de la mano de Cayetana Crespo, del Departamento de Productos y Servicios de la OCU. Para Crespo, los ciudadanos “están todavía muy lejos de conocer que ellos pueden ser prosumidores (productores-consumidores)”, y ha recordado las interesantes oportunidades que ofrecen las redes de calor en materia de energía colaborativa. “Ahora tenemos activa una compra colectiva de biomasa” con el objetivo de ofrecer “comodidad y garantía de calidad” a los consumidores. Desde la OCU también reclaman más información para los usuarios.

Los autoconsumidores generan valor para el sistema

Para la responsable de Política Energética de UNEF, Aída González, “la fotovoltaica va a tener un papel esencial en la energía colaborativa”. Para ilustrar el nivel de desarrollo en otros países, se ha referido a proyectos de compra-venta de energía renovable entre pequeños productores; a la gestión activa de la demanda; a las redes virtuales de autoconsumo compartido, y a la financiación de renovables entre comunidades. Todas ellas actividades en las que “los autoconsumidores generan valor para ellos mismos y para el sistema”.

El director de Servicios Energéticos de Iberdrola, Luis Gutiérrez Ochoa, ha reivindicado el papel necesario de las grandes eléctricas para lograr ese modelo energético, “porque no se puede dejar de lado a las grandes compañías que tienen millones de clientes, y cuya función es acercar los beneficios de la tecnología a los usuarios”. Para Gutiérrez Ochoa la clave está en pensar en las 8.760 horas del año, es decir, “en el propio consumo” desde una perspectiva global. Iberdrola trabaja en proyectos de autoconsumo colectivo “para bloques de viviendas, polígonos comerciales y urbanizaciones”, algo que supone “un reto” para la compañía porque se trata de “instalaciones que incorporan diferentes curvas de carga y varias modalidades”, aunque todavía “estamos a la espera de la regulación definitiva”, reconoce el directivo. (Publicado por Energy News)

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