Los vecinos de la calle José Hierro en Rivas, denuncian que un joven está viviendo en el cuarto de contadores de su edificio. Le acusan de algunos robos y además, a uno de ellos le rompió el cristal del coche para coger una palmera de chocolate (cuanta hambre tendría…).

Al parecer, antes vivía en una de las viviendas de la mancomunidad, que son pisos tutelados. Al cumplir la mayoría de edad, fue expulsado y se fue a vivir al cuarto de contadores de gas, allí lleva un año. Los vecinos han llamado en numerosas ocasiones a la policía y siempre le echan de ahí, pero como el cerramiento de la comunidad tiene varios agujeros, se vuelve a colar dentro.

Parece que el chico tiene problemas psiquiátricos, dicen los vecinos que “esnifa disolvente y fuma dentro de ese cuarto de contadores, por lo que los vecinos tenemos miedo de que un día se pueda producir un incendio”. Piden, a toda costa, que alguien se haga cargo de él. “Es un problema ya no para los vecinos, sino para él mismo principalmente”.

El joven, que no presenta ningún tipo de trastorno salvo alguna dificultad en el idioma, afirma que, “no tengo opciones para acogerme a nada y se del riesgo de vivir en el cuarto de contadores, pero no hago nada para crear más peligro a nadie”.

Fuentes del Ayuntamiento aseguran que se trata de un problema que debería arreglar La Agencia de vivienda Social de la Comunidad de Madrid, que son los propietarios de los edificios de la Mancomunidad. Desde la Agencia de Vivienda Social afirman que, la parte de la gestión corresponde a los vecinos, que son ellos los que tienen que arreglar la valla. Y que la única solución es que llamen a la policía y lo desalojen.

Evidentemente son ‘balones fuera’, no es la solución desalojarlo del habitáculo que hoy ocupa, sino proporcionarle los tratamientos que fueran necesarios y una solución habitacional, la Agencia de Vivienda Social, los Servicios Sociales o quien corresponda, se trata de una persona y no de un perro a quien se le puede dejar en la calle.

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