La recogida en el contenedor marrón creció un 8,85% durante 2025 mientras cada vecino generó menos residuos pese al aumento de la población
Rivas Vaciamadrid continúa mejorando sus indicadores ambientales. Durante 2025, la cantidad de residuos generados por habitante volvió a descender, al tiempo que aumentó la separación de la materia orgánica y se consolidaron iniciativas de economía circular como el compostaje doméstico, la reutilización de objetos o el reciclaje de dispositivos electrónicos.
Cada vecino genera menos residuos que hace un año
El crecimiento demográfico no ha impedido que Rivas siga reduciendo la cantidad de residuos que genera cada habitante.
La Memoria de Actividad 2025 de Rivamadrid refleja que, mientras la población aumentó un 1,7%, la cantidad de residuos depositados en las áreas de aportación voluntaria descendió un 1,43% por habitante, hasta situarse en 293 kilogramos al año.
El dato apunta a una evolución positiva de los hábitos de consumo y reciclaje. También refleja el efecto de las campañas de sensibilización y de la ampliación de los servicios municipales relacionados con la gestión de residuos.
El contenedor marrón gana protagonismo
La materia orgánica fue la fracción que más creció durante el último ejercicio.
La recogida en el contenedor marrón aumentó un 8,85% respecto al año anterior y alcanzó las 861,36 toneladas. La cifra confirma la progresiva implantación de este sistema en todos los barrios y una mayor participación vecinal en la separación de residuos.
La calidad de esta fracción resulta clave porque permite transformar restos de comida y vegetales en compost, reduciendo la cantidad de residuos que terminan en vertedero y mejorando el aprovechamiento de los recursos.
Rivamadrid también reforzó durante el año las campañas informativas sobre el uso correcto del quinto contenedor y desarrolló actividades de educación ambiental para fomentar una separación más eficaz de los residuos desde edades tempranas.
Uno de cada doce vecinos se deshizo de un colchón en 2025
Entre los datos más llamativos de la memoria figura la gestión de los residuos voluminosos.
A lo largo del año se retiraron 8.789 colchones, equivalentes a unas 219 toneladas. Traducido a la población del municipio, significaría que aproximadamente uno de cada 11,8 habitantes sustituyó su colchón durante el último ejercicio, si estos son individuales.
El servicio gratuito de recogida de enseres continuó creciendo. Las solicitudes aumentaron un 6,9%, mientras que las recogidas efectuadas crecieron un 15%, consolidando un recurso que busca evitar el abandono de muebles y objetos junto a los contenedores.
El compostaje evita que 118 toneladas acaben como basura
La economía circular también sigue ganando terreno en Rivas.
Las 495 composteras domésticas y las 10 áreas de compostaje comunitario permitieron transformar durante 2025 un total de 118 toneladas de biorresiduos en abono natural.
Esta práctica reduce la cantidad de residuos transportados para su tratamiento y genera un fertilizante que puede reutilizarse en jardines y huertos, cerrando el ciclo de la materia orgánica sin necesidad de procesos industriales.
Más de 22.600 toneladas de CO₂ inmovilizadas gracias al reciclaje de madera
Otro de los indicadores ambientales más destacados corresponde a la recuperación de madera en los puntos limpios municipales.
Según Rivamadrid, el reciclaje acumulado de este material ha permitido inmovilizar más de 22.600 toneladas de dióxido de carbono (CO₂), al evitar que ese carbono vuelva a la atmósfera mediante la reutilización de la madera.
La estrategia municipal de economía circular también se refleja en otras iniciativas desarrolladas durante 2025. Entre ellas destacan los 10 mercadillos de reutilización celebrados en el Punto Limpio de Severo Ochoa, donde la ciudadanía pudo intercambiar juguetes, libros, material deportivo o muebles para restaurar, evitando que muchos objetos acabaran convertidos en residuos.



