Artículo satírico y opinativo de Bob Bernstein, director de The Rivas Tribune.
Queridos lectores: esta redacción se ha visto obligada a interrumpir su investigación sobre el misterioso caso de los patinetes aparcados en diagonal para atender una emergencia superior: Rivas Vaciamadrid ha subido un 3,3% en criminalidad durante el primer trimestre de 2026.
Lo sabemos porque ha circulado un parte de guerra local confeccionado con todos los materiales nobles de la comunicación contemporánea: sirenas, flechas hacia arriba, porcentajes con anabolizantes y esa cadencia de bando municipal que invita a mirar debajo de la cama antes de acostarse. No citaremos su autoría. Somos un periódico serio: protegemos a nuestras fuentes, incluso cuando vienen con emoticonos de alarma.
Permítannos que nos tomemos un momento para absorber la magnitud de esta catástrofe de la civilización occidental.
I. La metodología del pánico, explicada con paciencia franciscana
Para entender por qué un 3,3% de incremento nos convierte según ciertos analistas de Twitter en la Somalia del sureste madrileño, hay que comprender primero un concepto estadístico llamado variación porcentual interanual. Es sencillo: se toma el número de delitos de este trimestre, se compara con el mismo trimestre del año anterior, y se calcula la diferencia en porcentaje.
Lo que no se suele mencionar —porque arruinaría el titular— es con qué base se compara.
El primer trimestre de 2025 fue el inicio de lo que los estadísticos llaman un «año anómalo» y lo que los vecinos del foro de Facebook llaman «el año que se nos fue de las manos». Ese año, la criminalidad en Rivas creció un 22% en el segundo trimestre, un 30,2% en el tercero y un 11,3% en el cuarto. Un ciclo completo de subidas que luego, con igual disciplina, comenzó a revertirse.
Si en cambio se compara el el primer trimestre de 2026 contra el cuarto de 2025 —el trimestre inmediatamente anterior—, la variación es del 0,4%. Cuatro décimas. Una cantidad que en términos de política menos tensionada llamaríamos «ruido de fondo» y que en términos de seguridad ciudadana algunos han decidido llamar «invasión».
II. La serie temporal: lo que pasa cuando se miran todos los datos
A continuación, los datos trimestrales completos. En esta redacción creemos en la transparencia, aunque nos lastre la narrativa:
| Trimestre | Variación interanual |
| Q1 2025 | +3,4% |
| Q2 2025 | +22,0% |
| Q3 2025 | +30,2% |
| Q4 2025 | +11,3% |
| Q1 2026 | +3,3% ← el «apocalipsis» |
El lector avispado habrá notado que la serie dibuja una parábola perfecta: sube, alcanza su pico dramático en el verano de 2025, y luego baja trimestre a trimestre hasta situarse en el Q1 de 2026 prácticamente donde estaba antes de todo el episodio.
En el mundo del análisis de series temporales esto se llama reversión a la media. En el foro vecinal de Facebook esto se llama «nos están mintiendo».
III. El número que nadie pone en el titular
Existe un indicador que los especialistas en criminología consideran más relevante que la variación porcentual. Se llama tasa de criminalidad por habitante, y ajusta los datos al tamaño real de la población.
La tasa de Rivas en el momento álgido del debate era de 48,38 delitos por cada mil habitantes. La media de la Comunidad de Madrid superaba los 56 puntos.
Es decir: en el momento en que Rivas era descrita como territorio sin ley, su tasa estaba casi 8 puntos por debajo de la media regional. Una media que incluye municipios gobernados por todos los colores del espectro político imaginable, sin que el color parezca tener efecto estadísticamente significativo sobre el número de robos en portales.
Esta información apareció en el balance oficial del Ministerio del Interior. No en la nota de prensa del Ayuntamiento de Rivas. En el Ministerio del Interior, que como saben es un organismo conocido por su profunda simpatía hacia la izquierda alternativa ripense.
IV. Madrid capital: ese pequeño pueblo que también sale en el Excel
La capital de España, esa humilde pedanía de la M-30, también se comporta de forma interesante. Madrid pasa de 58.189 a 58.613 infracciones penales: +0,7%. Porcentaje modesto, sí. Pero en volumen son +424 hechos más: 8.7 veces el incremento absoluto de Rivas.
Madrid concentra el 57,9% de las infracciones de la Comunidad; Rivas, el 1,5%. La capital registra 38.5 veces más hechos que Rivas. Este párrafo no absuelve a nadie ni acusa a nadie. Simplemente recuerda que el porcentaje sin volumen es como un arrebato del concejal preparao del PP: puede tener ruido, pero alimenta poco el espíritu.
Y ojo, porque Madrid tampoco cabe en una flecha. En la capital bajan los hurtos —un 7,1%— y los robos con violencia —un 8,8%—, pero suben las lesiones, el tráfico de drogas, las sustracciones de vehículos y los robos en domicilios. Dicho de otra manera: la realidad madrileña ha tenido la descortesía de no organizarse como un argumentario. Baja en unos delitos, sube en otros y obliga, qué fastidio, a leer algo más que el porcentaje grande.
V. Rivas en el ranking: la mitad de la tabla también existe
El Balance de Criminalidad incluye 37 municipios madrileños de más de 20.000 habitantes. Ordenados por variación total, Rivas queda en el puesto 20 de 37. Hay 19 municipios que suben más que Rivas y 17 que suben menos o bajan. La mediana municipal es +3,5%; la media simple, +5,3%. En cristiano: Rivas no encabeza el incendio. Aparece en esa zona estadísticamente poco glamourosa llamada «mitad de la tabla», que por desgracia no tiene buena gráfica para redes.
Tabla 4. Municipios seleccionados: compararse cura algunos entusiasmos
| Municipio | Q1 2025 | Q1 2026 | Delta | Var. total |
|---|---|---|---|---|
| Alcorcón | 1.701 | 2.215 | +514 | +30,2% |
| Getafe | 2.219 | 2.424 | +205 | +9,2% |
| Fuenlabrada | 1.528 | 1.659 | +131 | +8,6% |
| Móstoles | 2.117 | 2.299 | +182 | +8,6% |
| Rivas-Vaciamadrid | 1.474 | 1.523 | +49 | +3,3% |
| Madrid | 58.189 | 58.613 | +424 | +0,7% |
| Leganés | 2.245 | 2.197 | −48 | -2,1% |
| Parla | 1.836 | 1.552 | −284 | -15,5% |
Alcorcón sube un 30,2%; Getafe, Fuenlabrada y Móstoles suben bastante más que Rivas; Leganés baja; Parla baja mucho; Madrid capital apenas sube en porcentaje pero suma 424 hechos. Si el color político municipal explicara por si solo la delincuencia, el Excel tendría más disciplina de partido. Pero el Excel, como tantos vecinos, no siempre vota como algunos esperarían.
VI. Lo que pediría un análisis serio antes de ponerse el casco
Un análisis profesional de seguridad no se hace con una captura, sino con una serie. Desde el TRT recomendamos fijarse al menos en cinco cosas: evolución trimestral, tasa por habitante, volumen absoluto, composición por tipo de delito y concentración espacial. Luego vendrían las preguntas operativas: dónde ocurre, a qué hora, con qué patrón, qué presencia policial hay, que se denuncia más y que se denuncia menos.
Nada de eso cabe bien en una flecha roja. Es una pena, porque la flecha roja ha hecho mucho por el teatro de proximidad, pero poco por la criminología aplicada.
VII. Los datos que sí han mejorado, o: el descubrimiento de que las noticias buenas no existen
En medio del apocalipsis del 3,3%, han ocurrido algunas cosas que técnicamente podrían considerarse positivas:
- Los robos con fuerza en domicilios han caído un 39,5% en el primer trimestre de 2026. Para los que no recuerdan, éste era el delito que había duplicado sus cifras en el pico de 2025. Nadie ha organizado una manifestación para celebrarlo, lo cual es comprensible: las manifestaciones en favor de las estadísticas descendentes tienen poca convocatoria.
- Los ciberdelitos han bajado un 8,6%, incluyendo un 20% de reducción en la categoría que agrupa las estafas más creativas y los intentos de phishing a personas que reciben correos diciéndoles que han ganado un coche en un sorteo en el que no participaron.
- En el acumulado 2024-2025, los robos con violencia bajaron un 13%, las lesiones graves un 15% y los delitos contra la libertad sexual un 17,2%. Éstos son, conviene aclararlo, los delitos que más daño hacen a las personas de carne y hueso, en contraposición a los que más daño hacen a los resultados electorales de los partidos de oposición.
VIII. Nota metodológica para los más exigentes
El balance de criminalidad del Ministerio del Interior mide delitos denunciados y registrados por los cuerpos de seguridad. No mide delitos cometidos, porque eso requeriría una omnisciencia de la que el Estado español carece actualmente, aunque hay propuestas en trámite.
Esto significa que un aumento en las estadísticas puede reflejar dos cosas radicalmente distintas: más delitos, o más denuncias. Cuando un municipio refuerza su presencia policial, cuando instala cámaras, cuando crea programas de acompañamiento a víctimas y cuando la ciudadanía desarrolla mayor confianza en que denunciar sirve para algo, las estadísticas tienden a subir aunque la delincuencia real baje.
Es, técnicamente, la trampa más elegante de la estadística criminal: el éxito de las políticas de seguridad puede parecer, en los primeros trimestres, un fracaso. Los expertos lo llaman «efecto iceberg inverso». Nosotros lo llamamos «el motivo por el que este artículo existe».
IX. Conclusión, escrita con el debido dramatismo
Rivas Vaciamadrid tiene un problema de seguridad que merece atención seria, recursos reales y seguimiento trimestral riguroso. El repunte de 2025 fue real, especialmente en robos en domicilio, y generó angustia legítima entre vecinos con razones muy concretas para estar enfadados.
Lo que no tiene Rivas es un apocalipsis estadístico. Tiene una tasa de criminalidad por debajo de la media regional, una tendencia de desescalada verificable desde el tercer trimestre de 2025, unos indicadores de delitos violentos que llevan más de un año bajando, y un incremento del 3,3% en el último trimestre que —puesto en contexto, con la serie temporal completa y la tasa por habitante— dice bastante menos de lo que los titulares sugieren.
Pero entendemos que «Rivas sigue por debajo de la media regional en un contexto de moderación sostenida» no mueve tanto el dedo índice hacia el botón de compartir.
Seguiremos informando desde el búnker del Sector 4.
Bob Bernstein es director editorial de The Rivas Tribune, analista aficionado de estadísticas que nadie le ha pedido que analice, y propietario de una linterna de emergencia que ha empezado a usar para leer los balances del Ministerio de Interior.
The Rivas Tribune no se hace responsable del uso de este artículo como argumento en discusiones familiares durante comidas de domingo.




