La queja del colaborador de Zarabanda ante Gabilondo alerta de riesgos para mayores y personas con movilidad reducida en Madrid
La falta de sillas con apoyabrazos en las salas de espera y zonas de tránsito de diversos centros sanitarios de la Comunidad de Madrid ha sido denunciada ante el Defensor del Pueblo por considerar que supone un problema de accesibilidad y seguridad para personas mayores, pacientes con movilidad reducida o con dolor crónico. La reclamación solicita que se revise el mobiliario sanitario y se adapte siguiendo criterios de diseño universal para evitar caídas y favorecer la autonomía de los usuarios.
La iniciativa parte del periodista con discapacidad Nino Olmeda, que ha trasladado al Defensor del Pueblo su preocupación por una situación que, según expone en su escrito el también colaborador de Zarabanda, está presente de forma generalizada en distintos centros sanitarios de la región.
Una barrera para miles de pacientes
En la denuncia, Olmeda sostiene que la ausencia de apoyabrazos «no es un detalle menor, sino una barrera importante para personas mayores, personas con movilidad reducida o cualquier paciente con dolor crónico, quienes necesitan un punto de apoyo firme para sentarse y levantarse de forma segura y autónoma».
Según explica, este tipo de mobiliario puede marcar la diferencia entre que una persona pueda desenvolverse por sí misma o necesite ayuda para realizar una acción tan cotidiana como sentarse o levantarse. Además, advierte de que la falta de estos elementos incrementa el riesgo de caídas dentro de las instalaciones sanitarias.
Petición de cambios en los centros sanitarios
El escrito remitido al Defensor del Pueblo reclama una revisión del mobiliario existente en los centros de salud y hospitales de la Comunidad de Madrid. El objetivo es que la Administración impulse las modificaciones necesarias conforme al principio de Diseño Universal, de forma que los espacios sean utilizables por todas las personas con independencia de su edad o capacidades físicas.
Olmeda considera además que el actual Plan de Humanización de la Atención Sanitaria resulta insuficiente si no incorpora elementos ergonómicos básicos que permitan a los pacientes utilizar las instalaciones con mayor seguridad e independencia.

Accesibilidad más allá de las rampas
La denuncia pone el foco en un aspecto de la accesibilidad que suele pasar más desapercibido que la eliminación de barreras arquitectónicas. Mientras rampas, ascensores o puertas adaptadas forman parte de las medidas más visibles, el mobiliario también influye directamente en la experiencia y la seguridad de los pacientes.
La petición plantea que las sillas con apoyabrazos pasen a formar parte del equipamiento habitual de las salas de espera y otras zonas comunes de los centros sanitarios madrileños, especialmente en un contexto de envejecimiento de la población y de aumento de pacientes con problemas de movilidad.
Rivas también tiene margen de mejora
Las dependencias municipales no son el objeto de la reclamación que se ha presentado. Sin embargo, en declaraciones en exclusiva a Zarabanda, Nino Olmeda declaró que «en las instalaciones municipales también he detectado alguna deficiencia, por ejemplo, la falta de sillas con diseño universal en la Comisaría de Policía».




