La Plataforma Ecologista Madrileña insta a la Consejería de Medio Ambiente a suprimir esta práctica tras la suspensión judicial que protege a varias especies de aves de la región.
La conservación ambiental y la regulación cinegética en la Comunidad de Madrid afrontan un nuevo dilema legal y territorial. Diversas organizaciones integradas en la Plataforma Ecologista Madrileña han formalizado una petición ante la Consejería de Medio Ambiente, Agricultura e Interior para reclamar la cancelación inmediata de los cuatro pasos tradicionales de palomas autorizados para la temporada actual. La solicitud responde a la necesidad de garantizar el cumplimiento estricto del reciente pronunciamiento dictado por el Tribunal Superior de Justicia de Madrid, el cual suspende cautelarmente la actividad cinegética sobre nueve especies de aves debido al estado desfavorable de sus poblaciones.
Entre las especies protegidas por el mandato judicial figuran la paloma zurita, la paloma bravía, el zorzal alirrojo y el zorzal real, además de la becada, la codorniz común, la corneja negra, la perdiz roja y la urraca. Aunque la normativa autonómica autoriza principalmente el abatimiento de paloma torcaz en estas modalidades, la identificación en vuelo de los bandos resulta sumamente compleja desde los puestos. Esta dificultad técnica incrementa el riesgo de que se abatan ejemplares cuya protección ha sido ordenada por los tribunales.
Petición ecologista y exigencia de vigilancia en los montes públicos
Portavoces de la plataforma que reúne a entidades como la Asociación para la Recuperación del Bosque Autóctono (ARBA), la Asociación Ecologista del Jarama El Soto, el Grupo de Acción para el Medio Ambiente (GRAMA), Jarama Vivo y Liberum Natura sostienen que el escenario normativo exige decisiones firmes. «La única vía efectiva para dar cumplimiento a la resolución judicial y proteger las especies amenazadas pasa por cancelar la actividad en estos pasos o, en su defecto, desplegar una vigilancia exhaustiva a cargo del Cuerpo de Agentes Forestales«, señalan desde el colectivo ecologista.
Impacto ambiental y riesgos en la periferia del Parque Nacional
A las implicaciones legales se suma la ubicación crítica de puestos como el de El Boquerón, situado entre Rascafría y Canencia. Este enclave se localiza en la Zona Periférica de Protección del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama, dentro de la Red Natura 2000 y de la Reserva de la Biosfera de las Cuencas Altas de los ríos Manzanares, Lozoya y Guadarrama. La presencia de cuatro decenas de puestos de disparo en un entorno de alto valor ecológico genera impactos directos como la contaminación por plomo, la dispersión de fauna y el riesgo potencial para practicantes de senderismo, ciclismo o recolección de setas. Asimismo, el acceso a las zonas de caza requiere transitar con armas por el interior del parque protegido, contraviniendo las directrices de su Plan Rector de Uso y Gestión.
Declive de la modalidad y balance cinegético en la región
El análisis de la última década evidencia un claro declive de esta modalidad cinegética en la región. En el periodo 2008-2009 se contabilizaban once pasos autorizados frente a los cuatro declarados en 2026, concentrados casi de forma exclusiva en la Reserva Nacional de Caza de Sonsaz y en montes de gestión pública. El desinterés en cotos privados contrasta con el mantenimiento de sorteos gratuitos subvencionados en terrenos públicos.
Ante el descenso continuado de participantes y la falta de control sobre las capturas reales, las entidades ambientales reiteran que la administración pública debe alinear la gestión de los espacios naturales con las exigencias legales de conservación y la seguridad de los ciudadanos.



