Artículo de opinión de Juanma del Castillo, ex-director de Zarabanda y militante de Podemos Rivas.
Que Podemos es incómodo para la derecha, está claro, que sea ‘mosca cojonera para el oído izquierdo’ del PSOE, también es entendible, pero lo que tiene más difícil explicación, es que Podemos sea el principal enemigo a batir por parte de los que se dicen de izquierdas.
“Cuídame de mis amigos, que de mis enemigos ya me encargo yo”, así reza el dicho popular.
¿A Irene Montero se la odia tanto por ser mujer, por ser la compañera de Pablo Iglesias, por ser de Podemos o solo y simplemente por ser valiente?
Probablemente las razones sean todas: en la medida en que las mujeres van ganando en autonomía, en visibilidad, en derechos, en protagonismo…, esta sociedad machista ‘hasta las trancas’ y misógina (en muchos casos) se defiende, los machos dominantes las temen, perciben que, lo que parecía un derecho de nacimiento, ya no les garantiza nada y que las mujeres han decidido que quieren ocupar el lugar que en equidad les corresponde. Irene Montero se ha hecho valer como mujer dentro y fuera del Parlamento, ha demostrado ser una buena ministra y se ha hecho respetar, ha callado a muchos hombres y ha demostrado estar por encima de muchos otros.
Respecto a ser la compañera de Pablo Iglesias, tampoco aporta a Irene Montero, ningún plus de reconocimiento: el que fue líder de Podemos recibió los mayores agravios e insultos que se han podido proferir contra un político (bueno es reconocer que hoy los soporta Pedro Sánchez). A Iglesias le han llamado de todo, la ultraderecha ha mantenido escraches continuados en su domicilio durante más de un año, a él y a toda su familia, incluidos a sus hijos muy pequeños. Y Montero ha sido afectada de la misma manera por todo esto, incluso, la ex-presidenta de Aragón, llegó a decir de ella “a Irene Montero le dan miedo los pitos y solo sabe arrodillarse para medrar”.
Irene Montero es una de las fundadoras de Podemos, que surgió del 15M en 2011 y que, en su primera contienda electoral, en las elecciones europeas de 2014 sacó 1.253.837 votos y 5 escaños de eurodiputados. Seguidamente, en las elecciones de 2016, Podemos obtuvo 71 diputados. Pedro Sánchez se resistió a dar entrada a Podemos en el Gobierno, pero tras dos convocatorias electorales seguidas, a P. Sánchez no le cupo más remedio que negociar un pacto de gobierno con Pablo Iglesias, a pesar de que solo la idea “le quitaba el sueño”. Ese pacto se basaba en un documento firmado por ambos partidos (PSOE y Unidas Podemos) basado en una serie de medidas, principalmente: Trabajo digno; Protección de los servicios públicos; Blindaje de las pensiones; Vivienda como derecho; Lucha contra el cambio climático; Ley muerte digna y eutanasia; Asegurar la cultura como derecho; Implantar políticas feministas y de igualdad; Políticas contra la despoblación; Justicia fiscal y equilibrio presupuestario; etc. Muchas de estas medidas, incluida la reforma laboral y las sucesivas subidas del salario mínimo y de las pensiones, se llevaron a cabo durante el primer gobierno de coalición; algunas otras, en el segundo (el actual).
Podemos ha sido acorralado como partido desde el mismo momento de su creación, y las personas destacadas que lo formaron y lo integran hoy, han sido acosadas hasta casi la extenuación, incluso se creó, desde el ministerio del Interior, durante el Gobierno del Partido Popular, presidente M. Rajoy, la llamada ‘policía patriótica’ para investigar a los/as dirigentes de Podemos y montar casos falsos para acusarles. Podemos ha llegado a acumular más de veinte querellas, todas archivadas por infundadas, una vez que han sido convenientemente ‘exprimidas’. Algunas como: Blanqueo de capitales, desobediencia y organización criminal, caso Neurona, Informe PISA, cuentas en Granadinas, financiación ilegal, caso Dina, etc. Además de Pablo Iglesias, ha habido más militantes de Podemos perseguidos: la jueza Vicky Rosell, Alberto Rodríguez, Isa Serra…, acusados y condenados sin pruebas. Pablo Echenique, asegura que “la historia del acoso contra Podemos es la historia de decenas de acusaciones falsas, todas ellas con el objetivo de -dar munición a los medios y a las tertulias para difamarnos durante horas y horas, y así adulterar el sistema democrático mediante la intoxicación de la opinión pública con mentiras-. Es lawfare, es corrupción periodística y es golpismo mediático”.
Irene Montero ha sido una figura clave en la promoción de derechos feministas en España, aprobando varias leyes significativas durante su mandato como ministra de Igualdad: Ley Orgánica de Garantía Integral de la Libertad Sexual (eliminó la distinción entre ‘abuso y agresión sexual’); Ley Orgánica de Modificación de la Ley 2/2010 (reconoció el derecho a la salud sexual y reproductiva, y la interrupción voluntaria del embarazo); Ley Orgánica de Protección Integral Frente a la Violencia de Género (reforma de la ley marco contra todas las formas de violencia contra las mujeres). Todas ellas leyes que hoy son referentes en toda Europa.
Pero en gran medida, todo este trabajo tuvo que hacerlo sola, marginada por su propio grupo parlamentario incluida la portavoz Yolanda Díaz. Quedará para los anales de la historia, el abandono en el Congreso de los Diputados, por parte de todos los ministros y ministras mientras Montero defendía la Ley del ‘solo sí es sí’ contra las violencias machistas, con el único apoyo de Ione Belarra en todo el banco azul del Gobierno; una ley que, antes de presentarla en la Cámara, había sido avalada por los juristas del Congreso, ratificada por la ministra de Justicia y aprobada por todo el Consejo de Gobierno, incluido el Presidente Pedro Sánchez.
Si algo hay que reconocer a Irene Montero, por encima de otros valores y cualidades, es ser una mujer valiente. A todo lo descrito ha sido capaz de enfrentarse durante sus dos embarazos, parir gemelos en el sexto mes de gestación y anunciar uno nuevo ocho meses después del nacimiento de sus dos primeros hijos.
Ya en plena crisis con la coalición en la que se habían presentado a las Elecciones en España, Podemos confluye en solitario a las Elecciones europeas, obteniendo un resultado de dos eurodiputadas. La confluencia Sumar (compuesta por veinte partidos) obtuvo tres escaños.
Pero la medida de entereza y valentía de la exministra de Igualdad, ha sido el debate y negociación sobre la posible unidad de la izquierda para presentarse a las Elecciones generales de 29N. Después de haber sido nombrada candidata de Podemos, Montero y su equipo ofrecen a los demás partidos de la izquierda, realizar unas elecciones primarias abiertas entre todos los candidatos/as que pudieran presentarse, invitando a todos los ciudadanos y ciudadanas, que estuvieran interesados, a apuntarse y votar en las mismas. Los otros partidos inmediatamente rechazaron la propuesta, justificaciones varias, pero la realidad parece evidenciar que la razón de fondo, no era otra que el ‘miedo’. La prueba es que la propuesta del bloque que rechazaba las primarias fue elegir a Ada Colau como candidata y reservarse los cinco primeros puestos de la lista electoral en la circunscripción de Madrid. Así estaban seguros de que serían elegidos quienes ellos querían y descartados el resto.
A última hora ofrecieron a Montero incorporarse a la coalición en segundo puesto de la lista por Madrid (que ni siquiera está asegurado según las encuestas), pero ella lo rechazó, ‘huele a trampa’. En Madrid es necesario obtener un 3,2% de los votos para obtener el primer diputado y el 5,6% para el segundo. La disyuntiva era presentarse en solitario y arriesgarse a no llegar al porcentaje de votos necesario o integrarse en una lista de consenso con mucha probabilidad de que el segundo escaño tampoco saliera.
Finalmente, Podemos ha optado por presentarse en solitario en Madrid y en confluencia en el resto de los territorios de toda España. En Cataluña acuerda con Esquerra Republicana hacer ‘tandem’ con Gabriel Rufián y en el resto de los territorios confluir con las formaciones de izquierdas y en ello ‘se han dejado la piel’. Pero cuando los acuerdos ya estaban en marcha, Antonio Maíllo, coordinador federal de Izquierda Unida, manda una orden a todas sus agrupaciones autonómicas y locales para que no haya confluencias con Podemos, “o todo o nada”. ¿Pero la pretendida unidad no era para salvar la democracia y por la gente?
A pesar del mandato de la dirección central de IU, ya son varios los territorios que han anunciado que las confluencias con Podemos se mantienen, y que las campañas a las elecciones generales las harán conjuntamente.
Hoy todas las encuestas dan a Irene Montero una aceptación muy superior a cualquier otro líder de la izquierda de este país. Ojalá que, si no ha sido antes, en la tarea de gobernar y/o de hacer políticas para mejorar la vida de la gente, sí puedan coincidir.



