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Andrés Villena: “Las reivindicaciones son tenidas en cuenta por las élites porque necesitan prevalecer haciendo cambios”

Foto: Cedida

El Ateneo Republicano trae al autor del libro sobre las élites de poder en España

Quiénes son los apellidos que dirigen España, cómo han logrado sobrevivir a los cambios del último siglo, cómo se relacionan con los grandes mandamases internacionales que cada vez ocupan más negocio en nuestro país. A todos estos interrogantes responderá Andrés Villena Oliver (Elche, 1980) el próximo 18 de junio en la Casa de Asociaciones de Rivas, donde presentará su libro  Las élites que dominan España. Una historia alternativa desde 1939 (Libros del KO, 2026).

Villena es economista, licenciado en Comunicación Audiovisual y doctor en Sociología por la Universidad de Málaga y ha estudiado durante años, de forma rigurosa, las élites españolas. Ahora, ha convertido ese conocimiento en un completo libro que presentará en el municipio a partir de las 19 h.

En el acto, organizado por el Ateneo Republicano de Rivas, habrá un coloquio y preguntas del público, donde los y las asistentes podrán intervenir. Además, habrá firma de libros para aquellos que quieran una rúbrica del autor.

-¿Por qué has decidido comenzar el análisis de las élites españolas en 1939?

En realidad, podría haber buscado fechas anteriores incluso. Elegí el 39 porque es la reconfiguración del statu quo después de la guerra, un momento en el que Franco tiene que devolver favores y en el que se va a conformar la élite de poder que había reaccionado contra la República. 

– El libro contiene una premisa muy dura y contundente: «Es imposible separar el presente democrático del pasado autoritario», ¿por qué? 

El autor del “que te vote Txapote” es hijo del exministro Ricardo de la Cierva, historiador franquista. El pasado está ahí: en la Policía, en los tribunales, en las constructoras… Yo creo que las instituciones tienen memoria y los ascendentes del sistema se siguen notando. 

Esto, paradójicamente, no excluye que haya cambio: las reivindicaciones populares son tenidas muy en cuenta por las élites, porque estas necesitan prevalecer haciendo cambios y transacciones con sus oponentes. Por eso no me quedo totalmente con los términos democracia o dictadura, sino que es como si utilizara una escala de grises en la que estas dos palabras denotan dos formas de gestionar el poder y, con ello, la dominación. 

-¿Qué es lo que tienen en común las élites españolas con las vascas, catalanas y las del resto de los territorios?

Una fuerte conexión con los poderes políticos. Recientemente una poderosa patronal catalana, Fomento del Trabajo, inauguró una sede muy cerca del Congreso de los Diputados. El capitalismo necesita del Estado y las élites, de las instituciones públicas. Esto que llamamos lobby o grupos de presión son, a su vez, un instrumento del poder de clase. Pese a que las élites autonómicas sean distintas entre sí creo que cuentan con este importante factor común. 

-¿La supervivencia de determinados apellidos tiene más que ver con que han cambiado poco las estructuras de poder o con unas élites vivas que han sabido adaptarse muy bien a los cambios?

Yo creo que son ambas cosas, y que hay una renovación con nuevos apellidos también que quizá nos pasan desapercibidos. Quizá también que en el tema de los apellidos de toda la vida haya un cierto sesgo de confirmación: que nos suenen mucho más. Pero yo creo que persisten, y que, aunque lleguen grandes fondos de inversión, cuentan con ellos como delegados en España. 

-No solo hablas de apellidos que se repiten en empresas, sino también en la Administración pública, ¿cómo se muestra ese poder en la Administración a la que se accede, en principio, por un sistema imparcial como puede ser una oposición?

Una parte significativa son apellidos compuestos. Por una parte, porque las buenas familias quieren tener componentes de altos funcionarios del Estado, como si fueran, como afirmaba Bourdieu, una especie de nobleza del Estado. Y, por otra, porque dichas familias tienen más recursos, no solo económicos, sino que conocen los resortes y a quién pedir información para presentarse a una plaza u otra, elegir estudios, etc. La riqueza también se presenta en forma de redes sociales. Es la idea de capital social, y, claro, en este sentido, hay una enorme disparidad que se manifiesta también en la Administración. 

-En la transición de la dictadura a la democracia, siempre hablamos de las élites franquistas, pero tú en el libro también analizas los vínculos y las relaciones del PSOE y cómo se entrelazan con el poder, desde Felipe González a Nadia Calviño o el propio Pedro Sánchez, ¿cómo se forman y se sostienen esas élites “progresistas”?

Bueno, las progresistas son también minorías que atesoran y conquistan el poder, y luego lo distribuyen con el fin de perdurar. No creo que los seres humanos, al menos en las sociedades actuales, podamos trascender a eso. El gobierno actual ha ocupado numerosos organismos en teoría independientes, como lo hará el próximo, y está integrado por redes de confianza que se van renovando. La cuestión es si hay conflictos de interés, delitos, o hasta qué punto son representativos de los deseos de los ciudadanos que los eligen. Pero esas élites progresistas también se conforman. En parte, no lo olvidemos, porque tienen que negociar con poderes que están bien cohesionados: los que no se presentan a las elecciones. 

-En los últimos años han surgido nuevos partidos más allá del PP y PSOE, como puede ser Podemos, ¿esto no ha favorecido un cambio en las élites?

Claro que lo hay, y ha podido influir en la evolución del PSOE -y en sus problemas actuales-. El presidente quiere cooptar tanto líderes políticos como votantes de estas formaciones y por eso cambia políticas y formas de comunicación. Esta renovación de la élite puede influir asimismo en las políticas públicas. 

-Desde la tesis de tu libro, ¿cómo explicamos noticias como, por ejemplo, la lucha por la presidencia del Real Madrid?

Esto requeriría alguien más informado sobre los clubes deportivos, pero el Real Madrid es un lugar clave para la economía y la política española. Una tercera cámara representativa de notables para el mundo de los negocios. Que Florentino Pérez repita puede deberse a la confianza de sus partidarios, que lo prefieren, o que este cuenta con unos resortes que le permiten detentar este puesto. Fútbol y constructoras tienen siempre una relación fuerte, aparte de los medios de comunicación. El consejero del Estado para Telefónica llevó hasta hace poco la Web de este club de fútbol. 

-¿Y cómo podemos interpretar lo que está ocurriendo, por ejemplo, con Zapatero y su actividad como expresidente?

Es un terreno regulado de una determinada forma. Ahora toca tirarse de los pelos para olvidarse después, o juzgar mediáticamente a este exmandatario y no a los demás. Hace falta esperar para ver si hay delitos o conflictos de interés y que la legislación que se promulgue no sea un mero parche. Los políticos tienen derecho a seguir trabajando, y yo creo que el límite debe ser siempre el conflicto de interés. Aun con todo el caso Zapatero encaja como colofón de una estrategia de altos funcionarios -policía, guardia civil, jueces, fiscales- que lleva mucho tiempo señalando a este ejecutivo, así que es un asunto complejo para pronunciarse de manera simple o inmediata. 

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