Alberto Garzón presenta en Rivas su nuevo libro.
La Casa de las Asociaciones se llenó ayer para la presentación de reciente ensayo de Alberto Garzón, exministro de Consumo y vecino de Rivas. El acto, organizado por el Ateneo Republicano, ha permitido un debate acerca de La guerra por la energía, titulo del libro.
Ramón Bonilla, del Ateneo Republicano, ha presentado el acto y ha anunciado la iniciativa del Ateneo Republicano de Rivas para que el Ayuntamiento nombre algún espacio público para homenajear y reconocer la II Republica.
La periodista Sara Montero, que ha moderado la presentación del libro, ha destacado que La guerra por la energía realiza un «análisis muy riguroso y muy entretenido». Montero ha agradecido a Garzón que haya escrito un libro de lectura sencilla, «porque el tema de la energía es muy complejo». «Nos ayuda a entender en otros términos el futuro», ya destacado Montero acerca del ensayo.
Alberto Garzón ha comenzado su intervención haciendo mención a que presentaba su libro en su barrio, dado que también es vecino de Rivas. El exministro de Consumo ya presentado su ensayo como «multidisciplinar». La guerra por la energía busca unir disciplinas como la física, antropología, economía o historia. «El objetivo es ambicioso», renoce Garzón, «porque pretende hacer un recorrido a lo largo de la humanidad». El también excoordinador de Izquierda Unida ha explicado que su intención es que el libro sirva de caja de herramientas «para entender el mundo». Para este entendimiento «el vector principal es la energía», ya destacado Garzón.
Respecto a la falta de relación entre la economía y otras ciencias, Garzón recuerda que cuando se fundó la economía, se hizo de espaldas a la naturaleza. A día de hoy «la mayoría de economistas siguen ciegos a la naturaleza «, denuncia el autor, que ejemplifica con que hay economistas más preocupados por cuánto crece el PIB que por los daños en la naturaleza.
Alberto Garzón ha explicado que la materia que estudia actualmente, la economía biofísica «permite entender que los fenómenos naturales y la actividad humana están relacionados».
Anomalía histórica
«Vivimos en una anomalía histórica», ha resumido Garzón para explicar la situación de consumo energético actual.
Garzón ha explicado que los recursos fósiles son una herencia, «un tesoro que daba energía», que se empezó a usar hace 250 años. Sin embargo, este recurso está próximo a agotarse y cada vez resulta más costosa su extracción.
«Somos el heredero despilfarrador», ha bromeado Garzón. Aunque los combustibles fósiles nos permitieron un gran avance, supusieron un gran impacto. Esta producción de combustibles fosiles para generar energía «se trata de un paréntesis en la historia», defiende el economista. La paradoja, considera Garzón, es que hemos construido la sociedad pensando que esa anomalía era para siempre.
«El gran reto civilizatorio es cómo pasar de combustibles fósiles a energías renovables «sin perder bienestar». Es posible, defiende Garzón, porque tenemos capacidad de capturar energía solar.
Polémica del chuletón
Alberto ha hecho referencia a su época en el Misterio de Consumo. «Las polémicas me han perseguido o yo he perseguido las polémicas». La llamada polémica del chuletón, explica Garzón, que surgió por la importancia de hablar sobre las zonas grises. «La economía funciona sobre zonas grises», explica.
Detrás de los actos de consumo hay zonas grises. Estas zonas grises sería las relaciones laborales, ecológicas o humanas que no solemos ver. Entonces, cuando hacemos la compra, detrás hay un modelo de consumo determinado y «no es lo mismo una ganadería familiar que una macrogranja», resume el exministro.

Ecosocialismo
El libro comienza con aportaciones de personas expertas reconocidas en su trabajo en defensa del ecologismo. Carlos Briones, Yayo Herrero, Jorge Riechman o Bibiana Medialdea son algunas de las voces incluidas.
El libro termina con optimismo, porque «me preocupa el mundo que le voy a dejar a mis tres hijas». Pero frente a la idea de Trump y las extremas derechas (también en la Unión Europea) de monopolizar los escasos recursos que vayan quedando, podemos proporcionar una alternativa.
«Frente a la barbarie-fortaleza: Ecosocialismo», defiende Garzón. Se trata de compartir los recursos, entendiendo que son limitados.
Una de las tesis del libro es que hay que vivir dentro de los límites del planeta, saliendo del sistema que perpetúa las desigualdades. Se trata de «proponer formas de vida en las que cabemos todos», resume el libro.









