OPINIÓN

Javier Gil, concejal del PP de Rivas, posa con camisa de cuadros y americana está de pie al aire libre con árboles borrosos de fondo; la foto es en blanco y negro y se muestra dentro de un marco circular.

IBI en RIVAS: gobernar no es mirar hacia otro lado

En tiempos de incertidumbre económica, cuando la inflación erosiona los bolsillos de las familias y los precios de la alimentación, la energía y el transporte siguen escalando, las administraciones públicas tienen el deber —no la opción— de actuar con sensibilidad fiscal. No se trata de gestos simbólicos ni de discursos vacíos, sino de decisiones concretas que alivien la carga tributaria de los hogares sin comprometer la estabilidad institucional.

Por eso, en el Pleno municipal del mes de octubre propusimos una enmienda a la Ordenanza Reguladora del Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI) para reducir progresivamente el tipo impositivo del 0,57% actual al 0,40% en tres ejercicios: 0,50% en 2026, 0,45% en 2027 y 0,40% en 2028. La propuesta fue rechazada por el gobierno municipal conformado por IU, Más Madrid y PSOE. Y es importante que los vecinos de Rivas Vaciamadrid conozcan los motivos que nos llevaron a plantearla, y los argumentos que el gobierno decidió ignorar.

Rivas es, hoy en día, el municipio de más de 100.000 habitantes con el tipo impositivo del IBI más alto de toda la Comunidad de Madrid. Municipios como Leganés o Alcobendas aplican un 0,40%, y otros como Getafe, Madrid o Fuenlabrada se sitúan por debajo del 0,45%. Esta diferencia no se justifica ni por el nivel de servicios ni por la situación financiera del Ayuntamiento. Es una anomalía fiscal que se ha convertido en norma, y que penaliza injustamente a las familias ripenses.

Según la liquidación del presupuesto municipal de 2024, presentada en el Pleno del pasado mes de junio, el Ayuntamiento cerró el ejercicio con un superávit de 5,9 millones de euros, un remanente de tesorería de 13,3 millones y un ahorro neto de 7,9 millones. El nivel de endeudamiento se sitúa en un 24,46%, muy por debajo del límite legal del 75%. Además, se ha cumplido la regla de gasto y, como reconoce la propia revista municipal Rivas al Día en su edición de julio/agosto de 2025, el Ayuntamiento está “adecuadamente financiado con sus propios ingresos” y no ha sido necesario adoptar medidas estructurales de ajuste.

Estos datos no admiten excusas. La posición financiera del Ayuntamiento es sólida. La rebaja del IBI no solo es posible: es justa, necesaria y compatible con la estabilidad presupuestaria. No hablamos de una bajada abrupta ni irresponsable, sino de una senda gradual, planificada y perfectamente asumible.

Pero hay otro factor que el gobierno municipal parece no querer mirar. Aunque Rivas Vaciamadrid sigue siendo un municipio joven, la pirámide poblacional empieza a mostrar signos de madurez. Cada vez son más los vecinos que han alcanzado la jubilación o están a punto de hacerlo. Personas que han contribuido durante décadas al desarrollo de nuestra ciudad y que merecen una fiscalidad más amable en esta nueva etapa de sus vidas. ¿Qué mensaje se les transmite cuando se les niega una rebaja fiscal que sí se aplica en otros municipios similares?

La negativa del gobierno municipal a iniciar esta senda de reducción del IBI nos parece una oportunidad perdida —y una decisión difícil de justificar ante la ciudadanía— para avanzar hacia un modelo fiscal más justo, equilibrado y sensible con la realidad social. No se trata de debilitar los ingresos públicos, sino de ajustar el esfuerzo tributario a las posibilidades reales de las familias, especialmente en un momento en que cada euro cuenta.

Desde el respeto institucional y el compromiso con la transparencia, seguiremos defendiendo propuestas que pongan a las personas en el centro de la política fiscal. Porque gobernar no es blindarse ante la evidencia, ni parapetarse tras mayorías automáticas. Gobernar también es saber escuchar, rectificar y cuidar a quienes sostienen día a día la vida de nuestros barrios.

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