OPINIÓN

Ruth Quipo Rojas. PSOE. Una mujer de pelo largo y claro y gafas, con un top oscuro y un collar, mira a la cámara con una leve sonrisa. La foto en blanco y negro, enmarcada por un borde circular, insinúa historias de vida tras su expresión tranquila.

Historias de vida rota

Artículo de opinión de Ruth Queipo Rojas, Secretaria de Igualdad del PSOE de Rivas-Vaciamadrid, con motivo del Día Internacional contra la Explotación Sexual y la Trata de Mujeres

El 23 de septiembre, Día Internacional contra la Explotación Sexual y la Trata de Mujeres, es una fecha en la que todas y todos deberíamos abrir los ojos y mirar de frente una de las realidades más duras de nuestro tiempo: la trata y la explotación sexual. Son millones las mujeres, las niñas y niños en todo el mundo que son víctimas de esta execrable forma de esclavitud moderna, de esta forma extrema de violencia que se aprovecha de la pobreza, la desigualdad y la vulnerabilidad de sus víctimas.

Según Naciones Unidas y la propia Unión Europea, la trata de personas se centra principalmente en el sexo femenino, en las mujeres y en las niñas. En Occidente, donde se supone radicado el mundo más avanzado y civilizado, las cifras se elevan al 80%. El 95% de ellas son explotadas en la prostitución. Para quienes se aprovechan de la explotación sexual de mujeres e infancia, este es un negocio muy lucrativo (aparte de ser ilegal). En España, la prostitución mueve más de 4.200 millones de euros al año. En la propia Comunidad de Madrid se concentra casi el 18% de las mujeres prostituidas en el país, según los datos del Ministerio de Igualdad. Las cifras, que casi siempre son analizadas como pura estadística, en casos como el que nos ocupa no solo son alarmantes, sino que son espeluznantes. Detrás de estas cifras hay miles de historias de sufrimiento, de miedo y de explotación.

Y es que el negocio de la prostitución no solo ocurre en las calles, sino que se ha desplazado ya al mundo digital, donde Internet y las redes sociales han abierto las puertas a esta forma de violencia. Son muchas las plataformas digitales que presionan a las mujeres para que vendan contenido sexual. La pornografía y la promoción de relaciones desiguales a cambio de dinero crecen al ritmo que crece el acceso a las redes sociales, cada vez antes, con chicos y chicas cada vez más jóvenes.

Las políticas preventivas son básicas en asuntos como este, ante el que conviene no mirar hacia otro lado. Las instituciones, empezando por las más cercanas a la ciudadanía, tienen la responsabilidad de proteger a las víctimas, perseguir a quienes se lucran y sensibilizar a la sociedad. En ese ámbito, el Ayuntamiento de Rivas cuenta con recursos como la Casa Feminista, donde se sitúa a la mujer en eje de todas las políticas. También es fundamental reconocer el trabajo de las organizaciones que acompañan a estas personas, ayudándoles a salir de la explotación y a recuperar su dignidad.

La igualdad real entre mujeres y hombres no será posible mientras exista la compraventa de cuerpos. Tal y como defiende el Partido Socialista, regular la prostitución no soluciona el problema, sino que lo agrava, y por eso, es urgente poner el foco en la demanda del sexo y del cuerpo de las mujeres como mera mercancía. Se trata de una cuestión de derechos humanos, ni más ni menos, de acabar con las redes criminales que esclavizan a tantas mujeres que esconden siempre detrás una historia de vida rota. Porque decir que «una mujer elige vender su cuerpo» es aceptar que «un hombre tiene derecho a comprarlo».

Necesitamos leyes, recursos y, sobre todo, conciencia colectiva. Desde el PSOE de Rivas nos unimos hoy a esta lucha colectiva y reafirmamos nuestro compromiso con la abolición de la prostitución y la trata, con el objetivo de construir un futuro donde ninguna persona sea comprada ni explotada.

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