Los juzgados del partido judicial nº14 practicaron 29 desahucios en 2025, un 87% menos que en 2013. Nueve de cada diez son ya por impago de alquiler.
Los juzgados de primera instancia del partido judicial nº 14 de la Comunidad de Madrid, con cabecera en Arganda del Rey y al que pertenece Rivas-Vaciamadrid, practicaron 29 lanzamientos en 2025, frente a los 229 de 2013, según los informes «Efectos de la crisis económica en los órganos judiciales» del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ). Son el nivel más bajo de la serie y suponen un 87,3% menos en doce años.
La estadística del CGPJ es la única oficial que separa los desahucios por su causa. Y ahí está el cambio de fondo: en 2025, 26 de los 29 lanzamientos (el 89,7%) fueron por impago de alquiler y solo tres por ejecución hipotecaria.

El descenso no ha sido una línea recta. Los lanzamientos bajaron de 229 a 133 entre 2013 y 2018, se quedaron en 84 en 2020 —el año en que la pandemia cerró los juzgados—, repuntaron a 92 en 2022 y desde entonces han vuelto a caer hasta los 29 actuales.
De la hipoteca al alquiler
Hace una década el desahucio tenía dos caras. En 2013, los lanzamientos por impago de renta eran el 60,3% (138) y los derivados de ejecución hipotecaria, el 32,8% (75). Hoy el desahucio hipotecario es casi residual: tres casos en todo 2025, un 96% menos que doce años antes. El de alquiler también cae, de 138 a 26, pero mucho menos, y por eso su peso relativo no deja de crecer hasta casi nueve de cada diez.
El patrón se repite en las otras dos escalas: nacional y autonómica. En España se pasó de 67.189 lanzamientos en 2013 a 24.540 en 2025 (−63,5%), con el hipotecario reducido a una sexta parte (de 25.811 a 4.346) y el 74,6% de los casos ya por impago de renta. En la Comunidad de Madrid, de 8.753 a 2.267 (−74,1%), con el 85,2% por alquiler.
Qué cuentan y qué no estos números
Conviene precisar el ámbito y la definición. El partido judicial nº 14 agrupa 22 municipios —los grandes son Arganda del Rey y Rivas-Vaciamadrid, y el resto son pueblos pequeños—, así que estas cifras sitúan el entorno de Rivas, no son el dato del municipio en solitario.
Y un lanzamiento es el acto material de desalojo o entrega de la posesión de un inmueble: se cuenta uno por cada bien, con independencia del tipo de proceso, e incluye las entregas voluntarias. No son demandas, ni ejecuciones iniciadas, ni familias desahuciadas: la estadística no distingue vivienda de local y no ofrece una serie comparable anterior a 2013, así que los primeros años de estallido de la burbuja inmobiliaria no se pueden medir con esta fuente.
El otro lado: el alquiler que ya pesa
El retroceso de los desahucios no significa que la vivienda haya dejado de apretar. El alquiler mediano declarado en Rivas era de 867 euros al mes en 2024, el décimo más caro de la Comunidad de Madrid y un 34,4% por encima del de 2015. En el conjunto de la región, el 41,4% de las personas que viven de alquiler dedica más del 30% de su renta a pagarlo, la proporción más alta de España.
Menos desahucios, por tanto, y a la vez un coste que no baja. El problema de hoy es menos el impago repentino que un precio sostenido en el tiempo que empobrece a capas crecientes de la población. Esa imposibilidad de ahorro restringe las capacidades de compra de vivienda (la entrada es el principal obstáculo para muchas personas) y deriva la demanda hacia el alquiler, lo que agrava el problema de precios. Con menos hipotecas y más alquileres con precios desorbitados, cuando se ejecuta el desalojo, se ejecuta casi siempre sobre contratos de arrendamiento.



