Existe una preocupación candente en toda Europa por los últimos resultados electorales donde están imperando las derechas. Y, ¿por qué el voto cambia de un lado a otro? La gente está muy harta de ciertos políticos, muchos han dejado de acudir a las urnas porque no confía en ellos. La abstención empieza a preocupar. Eso de mirar y leer los distintos programas electorales está muy bien, pero no sirven de referencia, ya que nos tienen acostumbrados a no cumplirlos ninguno. Sencillamente “se sirven del pueblo para llegar al poder y, una vez allí, se olvidan de él”. Esta opinión la comparten muchos miles de ciudadanos, de una inmensa mayoría silenciosa, que no les interesa saber de qué partido es la persona que les gobierne, sino que contraiga el compromiso de trabajar por el bien de todos, siendo consecuente con la responsabilidad adquirida, con el cumplimiento de las promesas que hizo en período electoral, y con la única visión de servir a los demás, y no servirse para sus propios fines, ideología, o intereses de partido.

Las elecciones no se ganan con los votos de los profesionales de la política, ni con los incondicionales de los distintos partidos, ni tampoco con los periodistas con cierta ideología, cuando no a sueldo, de ciertos ideales políticos. Se ganan o se pierden con los votos de esa inmensa mayoría que no es tonta, que tiene memoria, y no se deja manipular fácilmente aunque no se manifieste. Me refería antes a la abstención. Aquí se sabe que, aunque existe el voto en blanco, forma de votar para los que no confían en nadie, éste no sirve para nada pues ya se han preocupado los políticos de legislar, para que se lo repartan los más votados. Considero que si el porcentaje de votos en blanco, por ejemplo, suponen uno o dos escaños, éstos deberían quedar vacíos, porque así lo han querido las urnas. Pero no, de ahí la abstención, en fin, allá ellos.

Todos prometen ciertas cosas que, cuando llegan al poder se olvidan de realizarlo, bien porque sus socios de gobierno se lo impiden, o porque han prometido cosas que ya sabían antes, que no iban a cumplir.  Cuando se asegura que nunca se asociarán con cierto partido, y se hace lo contrario, cuando se asevera que los impuestos no se pueden retocar a la baja, porque se lo impide Bruselas, y se bajan (podían haberlo hecho antes) porque se acercan las elecciones, cuando se critican las puertas giratorias para después hacer tú lo mismo, cuando persiste y no se corrige una ley de ocupación injusta, que protege más al okupa que al propietario; cuando no existe un mínimo de autocrítica y de humildad: se han cometido múltiples errores durante la pandemia que, no sólo no se han reconocido, sino que se han vanagloriado de su gestión, cuando se ha triplicado el gasto político con 22 ministerios y nombrando a excesivos consejeros y cargos de confianza, cuando la deuda pública alcanza ya unos niveles insoportables, a pesar de una recaudación de impuestos histórica, y no se mejora la calidad de vida de los ciudadanos,  etc., etc.

Y no podemos olvidarnos de nuestro Congreso de los Diputados, porque cada sesión parlamentaria, cada debate de proyecto de ley, cada acto institucional, se hacen palpables los oídos sordos ante los argumentos del contrario que es lo que impera en todos los feudos políticos; y aquí, incluyo a todos los partidos. Cada sesión será para prorrogar el actual estado de cosas, con un Gobierno partido en dos, con los “socios” que apoyaron hace años la moción de censura contra Rajoy en continuas exigencias. La sociedad, con administrar un mínimo de análisis político, así lo demuestra en las distintas encuestas.

No hacía falta contratar a Iván Redondo para deducir que, antes de liquidar a tu principal adversario electoral, debes encargarte de comprobar que su sustituto no será más lesivo para tus intereses. No se reparó en que la distancia a las elecciones, empequeñecía a un inflamado Pablo Casado, que ni siquiera entusiasmaba al numeroso gentío que asistían a sus mítines. Las frases más escuchadas –mayoría silenciosa– en las tertulias de bar, en conversaciones de vecinos y en confidencias de amigos es: “No podemos seguir así”. Vivimos en un mundo cabreado, donde la insatisfacción está muy presente. La gente está muy mosqueada porque esto no hay quien lo aguante: subida de precios desmesurada, crisis económica, crisis política, crisis moral y social…Esto es lamentable…. “Rectificar es de sabios”.

 

Miguel F. Canser

www.cansermiguel.blogspot.com