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Jesús de la Cruz se despide de Rivas tras 22 años

“Podemos dialogar desde la razón, el problema viene cuando se dialoga desde las vísceras”

El párroco de Santa Mónica deja Rivas en septiembre para asumir un nuevo destino en Torrejón de Ardoz.

Jesús de la Cruz dejará en septiembre la parroquia de Santa Mónica de Rivas-Vaciamadrid, después de 22 años vinculado a la ciudad. El franciscano, de 52 años, se trasladará a Torrejón de Ardoz por decisión de la Diócesis de Alcalá de Henares, cerrando una etapa en la que pasó de llegar a un municipio que le habían descrito como hostil a la Iglesia a convertirse en una figura reconocible de la sociedad ripense.

El obispo le comunicó el cambio el pasado mes de abril. “La verdad, me pilló de sorpresa”, explica el cura de Santa Mónica, que dejará atrás la parroquia que contribuyó a fundar y consolidar.

Su despedida llega después de dos décadas de actividad religiosa y social. En una entrevista concedida a Zarabanda en 2023, Jesús de la Cruz se definía ya como “muy ripense” y defendía una Iglesia concebida como espacio de encuentro y acogida.

De los prejuicios al vínculo con Rivas

Cuando llegó a Rivas, la ciudad tenía alrededor de 45.000 habitantes. Hoy supera los 100.000, pero el párroco considera que mantiene algunos de sus rasgos esenciales: “su espíritu de acogida, la participación de sus ciudadanos y sus asociaciones”.

Jesús de la Cruz reconoce que inicialmente la relación entre la Iglesia y el entorno político y social de Rivas no fue sencilla. “He de confesar que al inicio de venir aquí la relación no era tan buena, parece que la Iglesia siempre fuera oposición a todo lo que representaba la izquierda”, señala.

Su visión del diálogo ya estaba presente en aquella entrevista de Zarabanda. “No nos excluyamos por la etiqueta de ‘este es creyente’ o ‘este es ateo o laico’”, afirmaba entonces, antes de resumir su posición con una frase que da contexto a su trayectoria en Rivas: “Podemos dialogar desde la razón, el problema viene cuando se dialoga desde las vísceras”.

Cáritas, alimentos y trabajo social

Esa búsqueda de puntos de encuentro se ha traducido durante estos años en distintos proyectos. Jesús de la Cruz ha participado desde Cáritas y la Red de Recuperación de Alimentos de Rivas hasta iniciativas relacionadas con los Servicios Sociales, el Punto Municipal del Observatorio contra la Violencia de Género o las campañas de donación de sangre de Cruz Roja.

También ha desarrollado actividades en la Cañada Real, donde ha organizado clases de alfabetización y cultura general dirigidas especialmente a mujeres de origen árabe. “La relación ha sido sobre todo asistencial, pero también de apoyo humano”, explica.

En su entrevista con Zarabanda, el párroco defendía además que la Iglesia debía recuperar su vínculo con el mundo laboral: “La Iglesia tiene que defender al trabajador porque es la doctrina de la Iglesia”. También reclamaba que los derechos laborales y la ecología estuvieran “en primera línea” de la acción cristiana.

“Es fundamental que podamos remar juntas”

Para Jesús de la Cruz, uno de los aprendizajes de estos 22 años ha sido precisamente la necesidad de buscar espacios comunes entre instituciones y colectivos. “Es fundamental que todas las instituciones de Rivas podamos remar juntas”, sostiene.

El párroco afirma que durante su etapa en la ciudad ha encontrado colaboración en los servicios municipales y en sus responsables políticos. “Siempre he tenido mucha relación con los servicios municipales, incluso con la alcaldesa o con el anterior alcalde, siempre he encontrado una ayuda muy grande en ellos”, señala.

La ciudad prepara ahora un acto de reconocimiento por su trayectoria. Él, sin embargo, resta importancia a su papel: “lo único que he hecho es lo que hace tanta gente en Rivas desde el anonimato, contribuir a que esta ciudad sea un poco más humana”.

Su despedida estará acompañada por cientos de mensajes y llamadas de vecinos. Jesús de la Cruz se marcha dejando atrás no solo la parroquia de Santa Mónica, sino también una ciudad en la que sus padres y hermanos se han instalado y de la que ya forman parte.

Su propia síntesis de estos 22 años resume el vínculo construido con Rivas: “El mayor reconocimiento que me llevo de Rivas es el cariño de tanta gente”.

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