OPINIÓN

Trump y Netanyahu esconden sus intereses particulares, detrás de una supuesta guerra entre religiones

Artículo de Juanma del Castillo, periodista y exdirector de Zarabanda.

Se dice que Trump pretende volver a hacer grande a EEUU, pero esa aparente ‘bravuconada’ encierra otras intenciones, que convierten a la primera en más malévola aún, si cabe.

Los recursos del planeta, al ritmo de explotación al que los estamos sometiendo, son finitos. La economía capitalista no contempla la racionalización de las producciones, lo único que le interesa es la consecución masiva de los productos, sean cuales sean, y la rentabilización de los mismos con el mayor beneficio posible. Por ejemplo, la producción de los agricultores en el siglo pasado, sin ir más lejos, se hacía en zonas de cultivo una temporada y se dejaba que la tierra se recuperara, durante al menos un ciclo.

Las tierras cultivables hoy en día, son cada vez menos, los grandes consorcios invierten en agricultura y/o ganadería intensiva, para obtener la mayor producción posible y, en consecuencia, el mayor beneficio.

Esto mismo es lo que pasa con los recursos minerales, energéticos, acuíferos, etc. El petróleo y el gas se acabarán, por eso EEUU pretende controlar de manera férrea los yacimientos de estas energías. De ahí la guerra de Irak, la de Libia, el asalto a Venezuela, ahora a Irán… Entre estos cuatro países se reparten más del 50% de las reservas de gas y petróleo del mundo. En espera está el asalto a Cuba y Groenlandia, ya anunciado.

En la actualidad no es que EEUU esté necesitado de gas o petróleo para su consumo interno, nada de eso, en todo caso lo quiere para venderlo a terceros, controlando ellos los precios. Y, sobre todo, impide que estos recursos energéticos puedan llegar a China, su gran competidor por la hegemonía del mundo. Aunque entre ellos hay una gran diferencia: mientras EEUU se apropia de los recursos por la fuerza de las armas, sin importarles las personas, los derechos humanos, los regímenes, etc., China, hasta ahora ni ha atacado, ni invadido a nadie.

El gran aliado de EEUU es Israel, aunque creo que habría que plantearlo al revés, ya que el poder sionista hoy es quien marca la pauta del ‘supuesto país más poderoso del planeta’. Tanto es así, que el Secretario de Estado americano Marco Rubio, ha llegado a reconocer que EEUU ha atacado Irán forzado por las presiones de Netanyahu, y éste sí tiene expectativas expansionistas, su objetivo es constituir de nuevo ‘el gran Israel bíblico’, que abarca gran parte de los actuales territorios de Israel, Palestina, Jordania, Líbano, Siria, Irak, Arabia Saudí y Egipto. Esto le llevaría a la frontera con Irán, su gran enemigo y su objetivo principal a batir.

El sionismo en Israel y Netanyahu al frente, dice que Dios les otorgó a los judíos todo ese territorio que supuestamente abarca ‘el gran Israel’ y que por tanto les pertenece.

El relato sobre la guerra en los últimos días, está dando un giro que debemos tener en cuenta: la ocultación de los intereses economicistas y geoestratégicos de EEUU e Israel, mediante un velo de enfrentamiento entre religiones.

Las ultraderechas europeas, que beben de las fuentes del trumpismo, continuamente aluden a que los inmigrantes pervierten la cultura cristiano-occidental de los países, que no se integran en las sociedades de los países de acogida, que profesan religiones provenientes de otros lugares…, y sobre todo que representan una frecuente amenaza terrorista.

Netanyahu dice que su pretensión es derrotar al islam, representado en gran medida por Irán. Siempre siguiendo el mandato de Dios, de recuperar el Gran Israel. Un general israelí arengaba a las tropas afirmando que ‘la destrucción de Irán era un mandato divino’.

Ya están demasiado manidos todos los argumentos que han usado en otras ocasiones: posesión de armas de destrucción masiva, de armas químicas, restitución de los DDHH, instauración de regímenes democráticos… Ahora, en el caso de Irán, añaden uno nuevo: el de impedir que éste se haga con armamento nuclear, ese mismo armamento que ya posee Israel y EEUU…

El mismo Donald Trump, ha expresado su interés en el petróleo, el gas y los minerales de Irán, exactamente igual que en Venezuela.Ni las personas ni los regímenes le importan nada. Lo primero que han hecho en esta nueva invasión, ha sido bombardear una escuela femenina, sabiendo que no era un objetivo militar, y masacrar a más de 165 niñas de entre ocho y quince años. Ya no sirven los argumentos ‘buenistas’, tienen que inventarse uno nuevo: The Guardian publica: “[Un comandante del ejército de los EEUU] instó a decir a las tropas que todo esto era, ”parte del plan divino de Dios“ y citó específicamente numerosas referencias del Libro del Apocalipsis”. “Dijo que “el presidente Trump ha sido ungido por Jesús para encender la hoguera en Irán con el fin de provocar el Armagedón y marcar el regreso de Jesucristo a la Tierra”

Y ahora Trump escenifica un rezo colectivo en el despacho Oval de la Casa Blanca, con pastores de iglesias cristianas de EEUU. En la imagen, todos le veneran como si fuera ‘el nuevo profeta’, y todos le tocan como para imbuirse de su sabiduría, mientras él reza con los ojos cerrados, dejándose adorar. A la vez Marco Rubio, Secretario de Estado dice que “Irán está gobernado por locos, fanáticos religiosos”, curiosamente. Debe ser que solo ve la paja en el ojo ajeno, pero no ve la viga en el suyo…

Tanto el mensaje del primero, como la imagen y mensaje del segundo, son tremendamente poderosas. Judíos en el mundo hay unos dieciséis millones, pero es que los cristianos son 2,64 mil millones, y muchos de ellos podrían ser tan fanáticos como lo podrían ser los musulmanes, que son 2,18 mil millones.

Nos quieren convencer de que ya estamos inmersos en una guerra de religiones, de vuelta a la Edad Media.

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