Los centros educativos fueron de los primeros en tener que cerrar sus puertas a causa de la crisis sanitaria como una de las primeras medidas urgentes para controlar la propagación del virus. El 11 de marzo las aulas quedaron vacías, pero la escuela siempre estuvo abierta. El profesorado, en tiempo récord, tuvo que reorganizar el modelo de presencial a online para seguir dando clase; las familias tuvieron que hacer encaje de bolillos para compaginar el teletrabajo con los estudios de sus hijos e hijas; y los niños y las niñas comprendieron enseguida que había que adaptarse a esta nueva situación para proteger a los colectivos más vulnerables frente a la COVID-19.

En Rivas la educación pública es uno de nuestros mejores valores porque es el espacio donde se garantiza la igualdad. Un buen ejemplo es el proyecto de convivencia en los centros de primaria y secundaria que recientemente ha sido premiado en el Concurso de Buenas Prácticas Municipales contra el absentismo y el acoso escolar que convocó el Ministerio de Educación y la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP).

Por ello, con el inicio de la pandemia, desde el Ayuntamiento nos propusimos seguir defendiendo el derecho a la educación como uno de los pilares básicos con los que continuar luchando contra la desigualdad. Así, mantuvimos los contratos de las escuelas infantiles municipales garantizando este derecho también en esta etapa, así como garantizar, a través del servicio de comida a domicilio, que ningún niño, ninguna niña de nuestra ciudad no tuviera una dieta equilibrada y realizamos un préstamo de tablets y tarjetas sims para que quienes no tenían acceso a estas herramientas pudieran seguir el curso en las mismas condiciones. Unas medidas que se complementan con las que también se recogen en el Pacto de Ciudad.

Este año, debido a la emergencia sanitaria y a las recomendaciones de las autoridades sanitarias no ha sido posible celebrar la Fiesta de la Educación Pública. Nuestra cita anual donde se encuentran miles de ripenses de la comunidad educativa como colofón al curso escolar  precisamente para reivindicar los valores de la escuela pública en un ambiente lúdico y festivo. Y donde homenajeamos al personal docente y no docente que se jubilan. Por eso, y a pesar del momento, no quería dejar de agradecer a través de estas líneas su gran compromiso con la pública durante su vida laboral. Rosario, Carmen, Rafaela, José Luis, José, Carmen, Dolores, Elvira, Juan, Isabel, Paloma, Pepa, Asunción; os debemos un reconocimiento y no se nos olvida. Gracias por tanto.

Han sido momentos muy complicados, pero la comunidad educativa siempre ha estado ahí, desde casa y desde los balcones, y desde la distancia, para seguir cuidando de la escuela pública, de nuestros y nuestras peques que no solo son futuro, sino también presente.  ¡Gracias!

 

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