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Envejecimiento molecular: más singular de lo que se pensaba

Un hombre y una mujer de edad avanzada están sentados al aire libre con los ojos cerrados, de cara a la luz del sol. Ambos parecen relajados; la mujer lleva una sudadera con capucha naranja. Mientras disfrutan juntos de este momento de paz, el entorno tranquilo refleja sutilmente temas relacionados con el envejecimiento molecular. En el fondo se ven borrosos unos árboles y una estructura de madera.

Es el estudio molecular más completo sobre el envejecimiento realizado hasta la fecha, publicado el 3 de septiembre en la revista ‘Science’.

Los factores genéticos y las influencias ambientales interactúan continuamente a lo largo de la vida de una persona e influyen en la forma en que envejece. Los cambios moleculares asociados al envejecimiento son mucho más singulares de lo que se pensaba: dos personas sanas de la misma edad pueden experimentar procesos de envejecimiento significativamente diferentes.

Así se desprende de una nueva investigación dirigida por investigadores del King’s College de Londres (Reino Unido), publicada este jueves en la revista ‘Science’ y considerada el estudio molecular más completo sobre el envejecimiento realizado hasta la fecha.

Hallazgos: genes, ambiente y riesgo de enfermedad

Los investigadores hallaron diferentes patrones de cambio entre los participantes con un gen vinculado al envejecimiento cardíaco (CXCL9) y observaron que los niveles del gen supresor de tumores de la proteína P53 (TP53) disminuían en ciertos individuos a medida que envejecían, lo que podría alterar su riesgo de cáncer. Estos cambios biológicos pueden indicar exposiciones ambientales específicas o revelar una predisposición genética subyacente a la enfermedad. La investigación subraya además las correlaciones entre la exposición a factores ambientales, como las fluctuaciones en los niveles sanguíneos de PFAS —las llamadas ‘sustancias químicas persistentes’— y la evolución de los perfiles moleculares.

Ocho años y 16.000 genes

Durante ocho años, el equipo midió repetidamente los niveles de ARN en sangre, la actividad de unos 16.000 genes y cientos de metabolitos en los mismos 335 individuos, creando uno de los estudios multiómicos a largo plazo más detallados sobre el envejecimiento saludable. Descubrieron que algunos participantes presentaban cambios moleculares marcadamente diferentes, e incluso opuestos en ocasiones, y que los patrones no fueron uniformes en el sistema inmunitario: los cambios difirieron entre las células innatas y las adaptativas.

«En lugar de existir un único mapa molecular del envejecimiento, nuestro estudio demuestra que las personas siguen trayectorias biológicas distintas. Dos personas sanas de la misma edad pueden envejecer de maneras sorprendentemente diferentes a nivel molecular», señala Julia El-Sayed Moustafa, investigadora del King’s College de Londres, que añade que «esto abre la posibilidad de desarrollar enfoques mucho más personalizados para predecir el riesgo de enfermedades».

«El envejecimiento humano a nivel molecular no es un proceso uniforme, sino dinámico y dependiente del entorno. Comprender las trayectorias individuales podría ayudar a distinguir el envejecimiento saludable de las primeras etapas de la enfermedad e identificar oportunidades para intervenciones más tempranas y personalizadas. Nuestro estudio podría servir de guía para la medicina de precisión», concluye Kerrin Small, catedrática de Genómica en la misma institución.

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