Logo Zarabanda
Buscar

CONTACTO

ZARABANDA Ediciones-Publicidad S.L

Logo Zarabanda
Buscar
Logo Zarabanda
Buscar

CONTACTO

ZARABANDA Ediciones-Publicidad S.L

OPINIÓN

Valdemingómez y Rivas: soluciones de ingeniería ambiental para una convivencia segura

Es completamente comprensible que cualquier debate relacionado con el entorno en el que vivimos, el aire que respiramos y el bienestar de nuestras familias despierte preocupación e inquietud entre los vecinos de Rivas Vaciamadrid. Nadie quiere incertidumbre sobre la salud pública o la seguridad de su municipio. Por eso mismo, desde el Partido Popular afrontamos este tema con el máximo respeto hacia el vecindario y con una premisa ineludible: los asuntos de salud, medio ambiente y gestión de servicios esenciales no pueden ser un terreno para la disputa ideológica. Deben ser gestionados desde el rigor técnico, la ciencia y los datos verificables.

La gestión de los residuos que generamos todos los ciudadanos en nuestro día a día es una realidad física ineludible; el «residuo cero» inmediato no existe en ninguna sociedad moderna. La ampliación de las instalaciones del Parque Tecnológico de Valdemingómez mediante las celdas 8 y 9 no es un capricho político, sino una necesidad operativa obligatoria para evitar el colapso del sistema. No hacerlo obligaría a trasladar la basura a otros puntos, multiplicando el tráfico pesado, las emisiones de CO₂ y el impacto ecológico global.

Sin embargo, la necesidad no debe estar reñida con la seguridad. Los avances tecnológicos actuales nos permiten asegurar que la ampliación se realizará con plenas garantías científicas en tres áreas críticas que preocupan a los ciudadanos:

  • Control de olores de última generación: Es una realidad que las molestias por olores han disminuido notablemente gracias a una inversión de más de 30,5 millones de euros invertidos entre 2019 y 2024 en sistemas de depresión, biofiltros modernos, cubrición de instalaciones y redes de monitorización. Pero el avance definitivo con las nuevas celdas 8 y 9 radica en que los residuos llegarán a ellas con un contenido ínfimo de materia orgánica biodegradable. Esto se consigue gracias a un proceso científico de bioestabilización avanzada en túneles de compostaje. Al eliminarse la capacidad de fermentación del residuo, se corta de raíz la generación de gases odorantes en el vaso de vertido.
  • Seguridad freática avalada por expertos: La protección del agua subterránea y del suelo está científicamente acreditada. El informe oficial emitido por el Instituto Geológico y Minero de España (IGME) confirma de manera categórica que la celda 8 —la situada en la cota más desfavorable— cumple estrictamente con la distancia de seguridad de 5 metros exigida por la Comunidad de Madrid. El nivel freático no alcanza en ningún escenario la base del vaso de vertido, por lo que el riesgo de contaminación hidrológica es técnicamente calificado como «muy bajo». Cumplir la norma no es un peligro; es la máxima garantía científica.
  • Aprovechamiento del biogás y seguridad energética: La infraestructura de Valdemingómez no depende de la emisión o quema descontrolada de gases. El sistema opera prioritariamente mediante motogeneradores redundantes diseñados para transformar el biogás en energía limpia o biometano. Las antorchas de seguridad a las que aluden algunos colectivos no son el método ordinario de eliminación, sino equipos de respaldo técnico diseñados exclusivamente para escenarios de emergencia. El diseño normativo impide la emisión directa de metano a la atmósfera.

Mirar a Europa nos da la perspectiva correcta. Los países más avanzados de la Unión Europea aplican estrictamente la jerarquía de residuos, donde la valorización energética (la conversión de la fracción no reciclable en energía) se sitúa siempre por delante del vertido. La valorización energética es la alternativa que eligen, también, los países llamados progresistas de Europa. Si la normativa europea nos exige reducir el vertido de residuos al 10% para el año 2035, lograr ese exigente objetivo ambiental es técnicamente imposible sin plantas modernas e integradas como la nuestra.

Respecto a la salud pública, entendemos el deseo de máxima certeza. Los datos actuales reflejados en el estudio epidemiológico de Madrid Salud señalan de forma clara que no existen evidencias que demuestren que la actividad de la planta incida negativamente en la salud de la población. No obstante, para garantizar una tranquilidad absoluta, desde el Partido Popular de Rivas exigimos y respaldamos la aplicación del contrato integral de vigilancia ambiental en vigor. Este sistema monitoriza de forma continua y remota la calidad del aire, las emisiones, el biogás, las aguas subterráneas, la huella de carbono y los lixiviados.

Rivas Vaciamadrid y el Parque Tecnológico de Valdemingómez pueden y deben ser vecinos bienavenidos. Ofrecer soluciones realistas, amparadas por la ingeniería ambiental y respaldadas por la ciencia, es la única manera responsable de hacer política, protegiendo la salud de los ripenses y asegurando la sostenibilidad de nuestra ciudad para las próximas décadas.

¡Difunde la noticia!