El servicio municipal de asesoramiento psicosocial cubre un hueco que, recuerda la alcaldesa Aída Castillejo, corresponde a la sanidad pública, con esperas de seis a ocho meses en las citas de salud mental.
El Ayuntamiento de Rivas ha hecho balance de su servicio de asesoramiento psicosocial: entre noviembre de 2025 y septiembre de 2026 realizó 2.857 atenciones de atención psicológica y orientación psicosocial, una cifra que, según el Gobierno municipal, evidencia la necesidad creciente de recursos públicos de salud mental en el municipio. Es un servicio que mantiene una demanda al alza desde sus inicios y que se ha ido adaptando al momento vital de la población.
Cómo se reparten las atenciones
El mayor volumen corresponde a la infancia y la juventud, con 1.139 atenciones directas. Le siguen las 609 individuales, las 557 dirigidas a mujeres y las 220 relacionadas con la intermediación familiar. El servicio también realizó un centenar de atenciones vinculadas a la terapia de pareja, 34 de atención psicológica familiar y 198 sesiones individuales con personas mayores, una media de 18 al mes. Esta última modalidad fue una de las mejoras incorporadas hace un año al contrato, renovado en la última Junta de Gobierno Local.
«Demanda creciente de atención psicológica»
Las personas usuarias llegan derivadas por los propios servicios municipales y por los centros de salud de Rivas, en un contexto en el que las citas de salud mental en la sanidad pública registran esperas de entre seis y ocho meses. El programa está vinculado a las áreas de Ciudadanía y Cohesión Social y combina la atención individual con la intervención familiar, la mediación, la terapia de pareja, el asesoramiento a la infancia y la juventud, la atención especializada a mujeres y el acompañamiento a personas mayores.
«La experiencia de este servicio demuestra que existe una demanda creciente de atención psicológica y que es fundamental ofrecer respuestas desde lo público», ha señalado la alcaldesa, Aída Castillejo. La regidora reivindica reforzar la atención a la salud mental desde la sanidad pública, con profesionales y recursos suficientes, y recuerda que los servicios municipales «no pueden sustituir las responsabilidades de la administración sanitaria competente».



