Y nacemos de nuevo, claro. Tiendo mi mano hacia ti, la mano de un extraño. Un cambio de pensamiento. Luces de colores distintos, ondas en el agua. Se cierra el círculo… ¿o se está abriendo? Quién sabe, yo al menos no. Gesticulas e intentas hablar, pero no sale nada coherente de tu boca.

Siempre andas perdida, no sabes lo que quieres. Aunque abro bien los ojos, nunca veo nada hasta que es demasiado tarde. Así son las cosas. Sé que pasado un tiempo solamente quedarán las fotografías, por eso hago tantas. Nunca conseguiré entrar en tu cabeza ni en tu corazón; nunca podrás entrar en mi cabeza ni en mi corazón. No hay llave que los abra; nunca encontraremos las palabras adecuadas. Solamente hablan las miradas, pero son sordas (las ondas del agua han ido demasiado lejos; escaparon). A diferencia de ti, yo lo tengo claro: no quiero nada, no espero nada. Aceite y agua, Luna de papel; sueños y más sueños, bonito. La mano sobre la tierra, ¿qué andará rondando por tu cabeza? Gritamos desesperadamente.

Somos las hojas muertas del Jardín del Edén,

Hades Gaudó

Nota a pie de página:  Como quiera que este espacio es reducido, tengo que restringir los ruegos habituales para que desde Europa se tomen medidas efectivas para ayudar a los refugiados. Ya sean sirios o africanos, sean subsaharianos o magrebíes, a todos lo que sufren. A pesar de los gravísimos problemas que ahora tenemos “en casa” por causa del Covid-19, el “coronavirus” dichoso, en Europa y en España no cejamos en el empeño: seguimos cerrando fronteras; continuamos levantando barreras, unas de espino y otras de papel, algunas —mucho peor— de acero invisible, barricadas custodiadas por cíclopes y dragones (malditas leyes e ideologías). Cientos, miles de muros y vallas siguen elevándose hacia los cielos en todo el mundo…. Cientos de miles, millones de personas, continúan sin poder ejercer uno de los derechos elementales del ser humano. Lejos de resolverse, la situación se agrava cada día más ¿Quién ha dicho que tenemos derecho a levantar vallas y a cerrar fronteras? ¿a quienes queremos engañar?

Y no queremos terminar sin volver a recordar un asunto puntual importantísimo para ayudar en España como es el de solucionar de una vez por todas la insoportable la situación española en el asunto de los  desahucios: cientos, miles de familias quedan en la calle porque la legislación española no soluciona la gran estafa que la Banca ha propiciado en las últimas décadas; auténtico pillaje que está dinamitando la cohesión social. A pesar de la grave situación actual, tampoco eso cambia y sigue su curso exactamente igual que hace unos meses. La Banca es implacable…

Y todo eso hay que hacerlo dejando aparte cualquier tipo de consideración ética y/o moral dejando de lado las ideologías, las creencias religiosas y las consideraciones económicas…, eso hay que hacerlo  simplemente PORQUE ES LO CORRECTO.