Y de repente, una situación estancada de desatasca. El día y la noche florecen. Y aunque no sabes muy bien el porqué y te desconcierta un poco, enseguida te olvidas porque de repente ha desaparecido ese nudo que te oprimía el alma. Y no es que ahora lo veas todo claro, es simplemente que tus preocupaciones se han ido de la cabeza…, como por arte de magia.

Contaba un sabio que mitigar el dolor es no prestar atención al mismo. Pero se equivocaba; todos los sabios están muertos y bien enterrados. Solamente paseamos la noche los espíritus errantes que, atribulados, arrastramos nuestra condena con desgana y fastidio. Y puedo asegurar que no deseamos sufrir. Aunque los sabios tontos se empeñen en opinar sobre tales cuestiones, desconocen el tema. No hay cosa más dolorosa que tener que arrastrar penurias, puedo jurarlo. Algunos insensatos estúpidos hablan de “dignidad” ¡?? ¿Dignidad? La que ellos se inventan en sus cabezas cuadriculadas y estériles. Estúpidos ignorantes que dictan sentencias basadas en meditaciones de chimpancés, basadas en argumentos gestados en sus testas de mosquito (los razonamientos del mandril).

Que paseen la noche y bajen al sótano; que se mezclen con los espíritus de la miseria; jardines sin regar, embalses sin agua, campos yermos, la plaga de la langosta se esparce por mis entrañas, caminos llenos de piedras, un mar fétido (algas podridas y peces muertos); escombros, escombros y escombros… Tierra santa.

¿Y a quién le importa ahora lo que te atribulaba?

Olvidado…

Hades Gaudó

Nota a pie de página:  Como quiera que este espacio es reducido, tengo que restringir los ruegos habituales para que desde Europa se tomen medidas efectivas para ayudar a los refugiados. Ya sean sirios o africanos, sean subsaharianos o magrebíes, a todos lo que sufren. A pesar de los gravísimos problemas que ahora tenemos “en casa” por causa del Covid-19, el “coronavirus” dichoso, en Europa y en España no cejamos en el empeño: seguimos cerrando fronteras; continuamos levantando barreras, unas de espino y otras de papel, algunas —mucho peor— de acero invisible, barricadas custodiadas por cíclopes y dragones (malditas leyes e ideologías). Cientos, miles de muros y vallas siguen elevándose hacia los cielos en todo el mundo…. Cientos de miles, millones de personas, continúan sin poder ejercer uno de los derechos elementales del ser humano. Lejos de resolverse, la situación se agrava cada día más ¿Quién ha dicho que tenemos derecho a levantar vallas y a cerrar fronteras? ¿a quienes queremos engañar?

Y no queremos terminar sin volver a recordar un asunto puntual importantísimo para ayudar en España como es el de solucionar de una vez por todas la insoportable la situación española en el asunto de los  desahucios: cientos, miles de familias quedan en la calle porque la legislación española no soluciona la gran estafa que la Banca ha propiciado en las últimas décadas; auténtico pillaje que está dinamitando la cohesión social. A pesar de la grave situación actual, tampoco eso cambia y sigue su curso exactamente igual que hace unos meses. La Banca es implacable…

Y todo eso hay que hacerlo dejando aparte cualquier tipo de consideración ética y/o moral dejando de lado las ideologías, las creencias religiosas y las consideraciones económicas…, eso hay que hacerlo  simplemente PORQUE ES LO CORRECTO.