Para mí es más que evidente que debo estar contento (no digo tranquilo), porque, aunque a trancas y barrancas, se ha producido en España la posibilidad de un gobierno de izquierdas que, en teoría, mientras no se demuestre lo contrario, declara su voluntad de beneficiar a las clases más desfavorecidas. Y desde luego absolutamente seguro (nací en el apogeo de la dictadura franquista) de que es imprescindible un gobierno que impida de forma pacífica y con buena gobernanza el tremendo avance de la ultraderecha que se ha producido en España, y las consecuencias que de ello históricamente se derivan.

A partir de estas, llamémosles, “seguridades”, deseo ya reflexionar sobre mi ámbito más cercano, un ámbito en el que el Gobierno de España tiene, claro está, algunas repercusiones, pero que, también es evidente, deberían ser diferentes en función de los otros dos “gobiernos” que me afectan, y que son más importantes y presentes en el día a día debido a las diferentes legislaciones del régimen democrático en el que vivimos.

Uno de esos Gobiernos es el de mi propia Comunidad, la Comunidad de Madrid. Una Comunidad gobernada ya casi históricamente por el neoliberalismo, y que en la actualidad, y tras las últimas elecciones autonómicas, se ha refrendado de forma contundente añadiendo a los sucesores de Esperanza Aguirre  (tanto en la Comunidad como en el Ayuntamiento) a miembros del partido de ultraderecha que hemos convertido en la tercera fuerza nacional en el Parlamento.

Sería más que esperable, imprescindible, que el nuevo Gobierno de España, de izquierdas, tenga una repercusión notoria y de cambio drástico en los asuntos que a mí y al resto de habitantes de Rivas Vaciamadrid, nos afecten administrativamente desde la Comunidad de Madrid.

Pero aquí llega mi gran incógnita, y por qué no decirlo mi gran escepticismo: No sé, creo que estoy en lo cierto en que Rivas Vaciamadrid es el único municipio donde la izquierda ha gobernado casi durante toda su historia. Ahora lo hace con una coalición de Izquierda Unida y Podemos que reúne 9 concejalías, y ante el silencio, lógicamente complaciente mientras siga en silencio, del PSOE con 7 concejalías. Es decir, bastante homologable al Gobierno de España.

Y a la ciudadanía, sin querer entrar en más en este momento, ya nos puede ser claro cómo funcionan el transporte, los servicios públicos, los servicios sanitarios, los aspectos sociales, el cuidado a los mayores, el aspecto inmobiliario… Cómo es la relación del Ayuntamiento con sus trabajadores y trabajadoras, qué tipo de contrataciones tienen. Si hay cada vez más zonas verdes o menos, si avanza el comercio de proximidad y de barrio, o tenemos que acabar sí o sí en algún famoso macrocentro. Si se construye más pensando en lo público que en lo privado, cuánto terreno va quedando para el disfrute y cuánto abarrotado de casas. Si hay hospital o no, y, si lo va a haber, si será público o privado. Si hay alguna residencia para mayores o no, y, si la va a haber, si será privada o pública, etc.

Evidentemente este no tan pequeño gobierno municipal podría ser una gran referencia, una experiencia piloto, de lo que tanto y tantos hemos esperado a que se constituyera en la nación. Creo incluso, de esto no estoy muy seguro, que quien va a desempeñar una vicepresidencia del Gobierno de izquierdas de España eligió Rivas para vivir hasta no hace mucho.

Al principio de lo que escribo decía que tenía que estar contento, aunque no tranquilo. Y que desde luego, vivido lo vivido, simplemente un Gobierno que consiguiera frenar el avance de la ultraderecha en España ya justificaría mi voto. Pero para finalizar me hago una pregunta, que les traslado: ¿debería estar esperanzado por el resto de aspectos que se le deben atribuir a un gobierno de izquierdas desde mi rincón más inmediato?

No es una pregunta retórica, no trato de que sea una pregunta malintencionada, simplemente trato de que sea, desde este artículo, y humildemente, una propuesta de reflexión para quienes deseen hacerla.