Alrededor de 75.000 pensionistas que están inmersos en algún embargo judicial de su pensión mensual, se han encontrado por sorpresa y sin aviso con el “regalo” navideño de que este mes de noviembre como tenían que recibir paga, el Gobierno, la ministra Montero, y el ministro Escrivá, les ha descontado hasta 400 euros de su pensión. Al parecer tenían que haberlo realizado desde el año 2016, pero aquel Gobierno no lo hizo, y para “los olvidos” de la Administración de derechas, ya está aquí la que se proclama progresista para en época de pandemia dejar silbando la pensión de muchos mayores muy necesitados, y para advertir de que lo va a seguir haciendo todos los meses de paga extra. Espléndido momento.

El Gobierno nos informó de que este año, por aquello de la pandemia, iban a realizar una vacunación masiva y ejemplar (con los medios que tenían, claro), contra la Gripe 2020, y que se habían gastado una millonada de euros para que no nos faltara de nada. Pues bien, era mediados de noviembre, y se habían acabado las vacunas en numerosos centros de salud que, generalmente coinciden con los más desfavorecidos, y ¡mira qué mala suerte! en Rivas Vaciamadrid también. Al parecer tuvieron que andar reclamando su envío desde la municipalidad, y las fechas que daban ya para vacunarse eran vergonzantes. Ya han llegado los fríos y queda vacuna por poner hasta el 31 de enero.

Probablemente se juntará con la nueva ola, que no es más que la misma pero “alargada y modulada técnicamente” (puestos a decir postverdades…), por las estratégicas “medidas perimetrales”, para que solo nos echemos a la calle en Madrid a lo bestia, como se está pudiendo ver todos los días en calles como Preciados, Plaza Mayor, y tantos otros lugares, llenemos hasta la bandera los centros comerciales, los Paradores de Chinchón y Alcalá de Henares (vergonzantemente y en esta situación, el Gobierno sigue con la Red pública abierta de par en par, y contratando cenas de Nochebuena y fiestas de Fin de año en toda la geografía).

Menos mal que ya contamos con el desmantelado “hangar-hospital” situado en la Avenida Manuel Fraga Iribarne, 2, en una zona residencial de Valdebebas, en el norte de la ciudad de Madrid, de un coste, según ellos, de unos 100.000.000 de euros, con los que se podría haber dotado de personal y otras necesidades al resto de hospitales de Madrid.

Para los que tengamos la suerte de no tener que ir a ese hospital, nos han montado otros dos belenes: uno en el Palacio de Comunicaciones, sede de la Alcaldía, y otro un poco más para allá, en la Casa de Correos, sede de la presidencia de la Comunidad. Además, si nos abrigamos bien, pues las vacunas de la gripe no han llegado para todos todavía, y sí el frío polar, también podemos coger el Autobús de la Navidad, para ver todo el lucerío madrileño y los no sé cuántos kilómetros de bandera rojigualda iluminada.

Todo esto, claro, lo refiero para la ciudadanía normal, pues los ancianos, mayores, y personas de riesgo, con lo leído hasta aquí, ya sabemos que la única forma de sobrevivir es quedarse en casa, con una manta si se ha tenido la mala suerte de ser de los pensionistas de “la sorpresa” del Gobierno.

Esta Navidad parece que los que estén en residencias de mayores van a correr mejor suerte que en la primavera, pues además de tener calefacción, espero, no tienen unas instrucciones de que si se contagian ya, para lo que les queda, pues ahí quietitos. Además está el “hospital-hangar” en el que, al parecer cabe de todo menos personal que no tienen, solo un poquito y en prácticas.

Lo que yo no sé es cómo todavía no tenemos claro contra lo que nos tendríamos que vacunar con mucha urgencia, y que a mi modo de ver sería de estos políticos, y esta política (por llamarlos como se llaman ellos) que nos afectan. Defendernos de ellos virulentamente, crear anticuerpos lo antes posible, pues está claro de dónde nos viene el mal, desde que no sabemos por dónde entró hasta ahora.

Bueno, al menos en pensiones, en obras y belenes, están recaudando.

Esperemos que no se consigan esos otros 28.000.000 de muertes que, al parecer, tienen algunos “in mente”. Aunque bien mirado, entre el Covid19 y ellos, arreglarían el problema de la economía.

Disculpen que este año no les pueda desear felices Navidades, considero que es más noble y sensato desearles que sobrevivan. Y que, por favor, por el bien de todos, se queden en casa, y los justos.

Enrique Vales Villa