“Sphodromantis viridis (Forskål, 1775)” es una de las 17 especies de “mantis religiosas” que habitan en la Península Ibérica (se denominan genéricamente así a los insectos del orden Dyctioptera). Se trata de un animal espectacular, tanto por la coloración como por su gran tamaño.

El año pasado, el biólogo David Cabanillas Roldán, estimado colega y gran artropodólogo (se ha especializado en miriápodos pero también en diversos grupos de insectos), la descubrió por vez primera en la Comunidad de Madrid y  publicó un artículo científico al respecto. Otra madrileña experta en invertebrados de nuestra comunidad, Adela Ortiz Álvarez, localizó y fotografió su ooteca. Y todo esto sucede en el sendero que rodea los cortados de “Casa Eulogio” que, como bien saben ustedes, forman un conjunto único, de gran belleza paisajística, que escolta al río Manzanares poco antes de su confluencia con el Jarama.

Bernardo García Medrano, vecino de Rivas-Vaciamadrid (Lora del Río, Sevilla, 24 de octubre de 1959), bien conocido por sus maravillosas fotografías y amplios conocimientos en asuntos de naturaleza, ha obtenido excelentes fotos de “Sphodromantis viridis” este año y me ha prestado algunas con su permiso expreso para que se las mostremos a ustedes (las sube habitualmente a su propio muro Facebook o al del grupo “Rivas-Vaciamadrid Foro”, lugares en donde pueden ustedes admirarlas).

Yo no había visto esta especie de “mantis” jamás en los casi treinta años que llevo viviendo aquí. Es una estirpe de origen afrotropical que, en España, es propia de territorios más cálidos (Andalucía, Murcia, Levante), que últimamente está apareciendo en otras comunidades (Extremadura, Castilla-La Mancha, etc). Personalmente, opino que su presencia por estos pagos matritenses es debida a la expansión de su área de distribución debida al efecto del cambio climático, como está sucediendo con otros insectos que tienen fácil la dispersión (vuelan bien, tanto los machos como las hembras, tienen bastante o mucha plasticidad ecológica, etc), como es el caso, por citar un ejemplo, de la libélula “Trithemis kirbyi Sélys, 1891” entre otras, aunque adelanto que es una simple opinión personal, la cual no está confirmada por datos objetivos (datos que simplemente “faltan” porque no se ha estudiado esta circunstancia).

Ya veremos lo que podemos descubrir en el futuro al respecto. Y muchísimas gracias a don Bernardo García Medrano por la deferencia.

 José Ignacio López-Colón