Cuando en Rivas Vaciamadrid, ciudad que siempre he considerado que ha tratado de caracterizarse por un determinado estilo de atención a la ciudadanía, y de abolición en lo más posible de la burocracia administrativa, su Ayuntamiento adoptó el sistema de Registro Telemático de documentos ORVE-SIR (Oficina de Registro Virtual de Entidades, un sistema informático capaz de interconectar las oficinas de registro de las distintas administraciones públicas: estatal, autonómica y local), me puse muy contento, fue un síntoma de lo anterior, de modernidad, que iba directo a ese lema que a mí me ha gustado repetir tanto de “orgulloso de vivir en Rivas”.

Desde entonces, cuando he tenido que presentar algún documento tanto para el propio Ayuntamiento, como para cualquier otra Administración, no he tenido más que ir a la Oficina de Atención a la Ciudadanía, coger un numerito, como en tantos sitios y para tantas cosas, y tras una cómoda y, generalmente breve (lógicamente ya cuenta uno con ello, como en Correos, la pescadería, la frutería, la cola del cine, etc), he sido atendido de forma amable y eficaz.

Sin embargo ayer, día 4 de mayo, en que iba a presentar un documento dirigido al Ayuntamiento de la localidad, y otro para la Comunidad de Madrid, concretamente a la Dirección General de Turismo, tras registrarme la trabajadora que me atendió el documento dirigido al Ayuntamiento, me dijo que “el otro no me lo podía registrar porque iba dirigido a la Comunidad de Madrid”.

Ante mi perplejidad después de haber guardado mi turno, le recordé el sistema de Registro Telemático de documentos ORVE-SIR, y me alargó un papelito informativo, y me dijo que ya, pero que “para registrar cualquier documento dirigido a otra Administración, Madrid incluido, tenía que pedir cita previa” (o sea como en el médico de familia, que debe escucharnos, reconocernos, palparnos, estudiar nuestros análisis, etc.).

Ante mi bien educada insistencia ya para ese día, y la acreditación de mi Incapacidad Permanente, y Discapacidad por motivos visuales, y explicarle brevemente que por ello iba acompañado (como por ello me mecanografían hoy este artículo), y hacerle notar que estábamos tardando más tiempo en explicarnos ella, y yo todos esos inconvenientes que en pasar por el scanner tres hojas, preguntó a la trabajadora de al lado, (sin duda con más experiencia que ella en decir no y ya está, y en asertividades a pesar de todo), y nos tuvimos que volver a casa sin poder registrar el documento, y con una “cita previa” para el lunes 7 de mayo, pues encima estaban de por medio el sábado y el domingo.

En la puerta, quien me acompañaba me leyó el papelito: “Para realizar una gestión más personalizada en la presentación de documentos a través de la Ventanilla única. a partir del próximo 5 de abril, deberá solicitar Cita Previa a través de nuestra página web Https://citaprevia.rivasciudad.es/.

Y yo pensé, y comenté, lo terrible que me parecía la perversión del lenguaje en la que vivimos administrativamente, la “postverdad” esta que dicen ahora: o sea que “para una atención más personalizada”, me despiden con cajas destempladas para tres días después entre las horas que adjudicaban en un mostrador, y además tendría que tener un ordenador, acceso a internet, y sobre todo, lo que me es imposible: la visión que he perdido. Además de volver a molestar a alguien para que me vuelva a acompañar el día de la “atención personalizada”.

Y yo me pregunto: ¿no sería más fácil, y desde luego más noble, que contaran la verdad, sin eufemismos? Y sobre todo que, si el problema fuese de personal o exceso de trabajo (esa mañana y a esa hora desde luego no, no éramos más de cinco personas las que esperábamos ser atendidos por cuatro o cinco trabajadoras y trabajadores), un ayuntamiento de la ideología que propugna el de Rivas en cuanto al empleo, quitara del paro a algunas personas más?

En fin, más que por no haber podido registrar el documento, me fui triste, porque yo soy de los que vino aquí porque esto era Rivas, y porque habiendo convertido en mío el lema que me ha gustado repetir tanto de “orgulloso de vivir en Rivas”, desde hace ya bastante, por el transporte público y algunos otros aspectos, y ahora por “la atención personalizada” de la Oficina de Atención a la Ciudadanía, no puedo estar de acuerdo con esta nueva desatención ¡Y mira que lo siento!

enriquevalesvilla@hotmail.es