Rivas es uno de los polos de crecimiento demográfico más importantes de la Comunidad de Madrid. Ya somos 92.500 personas en una ciudad en la que apenas hace unos años no llegábamos ni a la mitad. Cada vez más familias apuestan por esta ciudad para que sus hijas e hijos crezcan y eso nos consolida como un espacio cargado de futuro.

Nada es casual, sino el resultado de años de trabajo y planificación, de políticas valientes y luces largas. Hoy somos la ciudad con mayor tasa de actividad en España (por tercer año consecutivo), ocupamos los primeros puestos en esperanza de vida y natalidad, y somos de los municipios con menor tasa de pobreza.

Crecer a este ritmo, sobre todo en la última década, ha supuesto toda una prueba de fuego para el Gobierno local porque no podemos olvidar que la crisis económica fue la coartada que utilizó Montoro para atar de pies y manos a los Ayuntamientos, eliminando cualquier posibilidad de inversión o creación de empleo público.

Fue una intervención manu militari que nos obligó a hacer un esfuerzo titánico para mantener la calidad de los servicios públicos que son la seña de identidad de Rivas: solo en la última década hemos crecido en más de un 30% el número de habitantes, pero el Ayuntamiento sigue teniendo el mismo número de trabajadores y trabajadoras para encargarse de la conservación de la ciudad o el funcionamiento de los centros culturales o deportivos. El trabajo que hace la plantilla municipal es ingente, debemos reconocerlo y agradecerlo públicamente. Con los mismos efectivos hemos pasado, por poner un ejemplo, de tener más de 19.000 personas participando en eventos deportivos a superar los 32.000 el año pasado.

Ha llegado el momento de tener un Ayuntamiento más fuerte para dar respuesta a las demandas de la ciudad. No hay excusas para impedirlo: debemos atender a más personas y tenemos que seguir haciéndolo de forma eficaz e innovadora. Instalarnos en una zona de confort nunca ha sido una opción para Rivas.

Por ello, en el marco del debate presupuestario de la ciudad, hemos solicitado al Ministerio de Hacienda que ponga fin a las estrictas reglas presupuestarias impuestas por Montoro y nos permita crear empleo público. Es de justicia, máxime cuando cumplimos sobradamente nuestras obligaciones, no generamos déficit público y tenemos una buena situación financiera. De hecho, hemos vuelto a lograr superávit, pero no podemos destinar el resultado de la buena gestión a crear empleo desde el Ayuntamiento. Paradojas inexplicables.

Nuestra petición cuenta con un amplio consenso social, sindical y político, de hecho en el último Pleno todas las fuerzas políticas suscribimos una declaración institucional, y está avalada por los informes técnicos y económicos. Ahora solo cabe esperar que el sentido común prevalezca y el Ministerio permita que Rivas tenga el ayuntamiento que necesita la ciudad y su ciudadanía.

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