Carlos López de la Franca, alumno de 1º de Bachillerato del I.E.S. Duque de Rivas, de Rivas-Vaciamadrid, obtuvo el primer premio en la Olimpiada Filosófica de la Comunidad de Madrid, en la modalidad de disertación filosófica, por lo que se ganó el pasaporte directo a la Final Filosófica Nacional.

El pasado viernes 22 de marzo se celebró en la facultad politécnica de la Universidad Autónoma de Madrid el acto de la final de la Olimpiada Filosófica de la Comunidad de Madrid. El alumno Carlos López de la Franca acudía a este acto acompañado de sus profesores de Filosofía del I.E.S. Duque de Rivas, César Tejedor de la Iglesia y Nuria Gallego García, en calidad de finalista de la modalidad de disertación filosófica. Veinte eran los/as alumnos/as elegidos/as como finalistas en cada una de las tres modalidades: disertación filosófica, dilema ético y fotografía filosófica (en la modalidad de vídeo filosófico solo concurrían a los actos de la final seis finalistas elegidos entre todos los trabajos recibidos). En dicho acto se proclamaron los ganadores/as de cada modalidad, que representarán a Madrid en la Olimpiada Nacional, que este año se celebrará en Málaga los días 26 y 27 de abril, El tema sobre el que ha girado la Olimpiada Filosófica en todas las Comunidades Autónomas este año ha sido: “Realidad y apariencia en el mundo actual”.

En esta Olimpiada Filosófica estaban invitados a participar todos los centros educativos que quisieran, tanto públicos como privados concertados, o privados, de ESO y Bachillerato, previo pago de una inscripción por parte del centro, que se utiliza para sufragar los gastos de los premios y la infraestructura, material y demás pormenores de los actos de la Olimpiada. Este curso 2018-2019 han sido 107 centros educativos de toda la Comunidad de Madrid los que han participado en la Olimpiada Filosófica aunotómica. El proceso de selección sigue distintas fases. En una primera fase, que se realiza en cada centro educativo, el profesorado de filosofía trabaja con su alumnado las distintas modalidades, que siempre tienen un cariz creativo y de espíritu crítico predominante, lejos de asimilar modelos memorísticos de pensamiento. De todas las disertaciones que realizan los/as alumnos/as como trabajos de clase en la materia de Filosofía o Valores éticos, se seleccionan como máximo dos trabajos, que se envían a la Comisión organizadora de la Olimpiada. Cada centro, por tanto, participa en la Olimpiada con un máximo de dos trabajos en cada una de las cuatro modalidades propuestas (disertación filosófica, dilema ético, fotografía filosófica y vídeo filosófico). De todos los trabajos recibidos, la Comisión hace una selección de 20 finalistas, que son los que tienen derecho a acudir a los actos de la final. En el caso de la modalidad de Disertación filosófica, un día antes de la final se convocó a los 20 finalistas en el IES Cervantes, en la calle Embajadores, a las 16:30, para que realizaran una disertación en vivo y en directo ante los miembros de la Comisión evaluadora. Esta medida sirve para garantizar que en las disertaciones seleccionadas por los centros no interviniera ninguna mano ni mente ajena a la del propio alumno o alumna seleccionada. Como si se tratase de un examen, en ese mismo momento les proponen un tema que tienen que desarrollar en un máximo de 1h30. El tema propuesto este año para determinar el reparto de los premios entre los tres ganadores ha sido “¿Qué consecuencias tiene la construcción mediática de la realidad?”. La disertación ganadora será publicada próximamente en un libro que recogerá también el resto de trabajos premiados en la edición de la Olimpiada de este año.

El éxito del alumno de Rivas-Vaciamadrid Carlos López de la Franca viene a demostrar no solo una valía personal muy meritoria, sino también y nuevamente el éxito de una educación pública de calidad, que pese a la falta de apoyo institucional por parte de la Comunidad de Madrid, y la precariedad de los medios con los que cuenta después de los recortes de los últimos años, sigue demostrando año tras año su incuestionable valor. Y a la vez viene a reivindicar la necesidad irrenunciable de materias como la Filosofía, tanto en la ESO como en Bachillerato, que despiertan en el alumnado un espíritu crítico que les ayuda a interpretar mejor los fines, en un sistema educativo donde lo único que parece importar después de la impronta neoliberal de la LOMCE son los medios. Lo curioso es que, si bien todos los medios son en sí mismos valiosos, no todos los fines lo son. La filosofía ayuda precisamente a distinguir fines y medios, pero también a valorar qué fines son los que realmente merecen la pena. No nos queda otra que seguir confiando en alumnos/as como Carlos López de la Franca para mantener la llama del pensamiento encendida. Y que la lleve consigo a la Olimpiada Nacional en nombre de toda la educación pública y en particular la de Rivas-Vaciamadrid. ¡Mucha suerte!

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