MATERIALES

  • Una puerta antigua
  • Brochas
  • Decapante
  • Espátula
  • Lana de acero y lija
  • Aceite de Linaza
  • Pintura de tiza blanca
  • Cera incolora
  • Cristales envejecidos

REALIZACIÓN

Como la puerta estaba pintada, aplicamos el decapante con una brocha y dejamos actuar durante unos 10/15 minutos. Quitamos con una espátula la pintura y el decapante. Podemos repetir esta operación tantas veces como se necesite hasta conseguir que la puerta quede limpia, en la madera.

En este caso, la técnica que utilizaremos otorga un aspecto viejo a la puerta jugando con dos colores, uno el color de la madera y el otro el de la pintura blanca. Para ello le damos una mano de aceite de linaza para nutrir la madera y conserva su color y dejamos secar. Es importante que la puerta esté seca antes de seguir. Le pasamos por toda la puerta lana de acero muy fina y suave para que la madera quede lisa. Limpiamos con un paño y damos una mano de pintura de tiza blanca. Con una capa es suficiente. Cuando esté seca lijamos de manera irregular la superficie de la puerta con una lija de grano fino para que se entrevea la madera. Aplicamos un lijado más fuerte en algunas zonas que en otras, preferentemente en las molduras y en los bordes para darle el aspecto vintage o envejecido. Terminamos dándole una capa de cera incolora con un paño para protegerla y darle un acabado natural.

Finalmente colocamos los cristales envejecidos en los huecos.

Tanto este artículo como el anterior han sido realizados por Mª Angeles Moragón Mesas (Alumna del Taller de Restauración de la UP)