El Canal de Isabel II ha incluido a Rivas entre las poblaciones (69 municipios) que necesitan renovación y/o reforma de las instalaciones de suministro de agua potable, tras hacer un estudio diagnóstico de sus infraestructuras (así lo informa el Canal).

El Canal está desarrollando un proyecto de renovación de instalaciones en toda la Comunidad de Madrid, Plan Sanea, con un presupuesto final superior a los 1.500 millones de euros, y concretamente el 15% de ese gasto, 236,4 millones, están destinados a la renovación de infraestructuras en más de 60 municipios de Madrid, el Canal relaciona a Rivas como uno de ellos.

El objetivo de este plan es hacer más eficiente el consumo de agua, lo cual es bueno, la contrapartida es que el sufragio de la inversión correrá a cargo de los propios vecinos, que durante los próximos 45 años estarán pagando la derrama mediante el sistema de cuota suplementaria. Partiendo de la idea que son 1,86 millones de habitantes, el resumen es sencillo, cada vecino deberá de pagar unos 150 euros al Canal de Isabel II.

Aunque son los ayuntamientos quienes han de decidir finalmente si se acomete o no la obra, y en caso de realizarse como se va a devolver el importe del mismo al Canal de Isabel II. El ayuntamiento puede cobrarlo a los vecinos en el tiempo que estime necesario o sacarlo de los fondos propios del ayuntamiento. Comparando con el coste de canalización para aguas recicladas (que se está haciendo en estos días), la nueva acometida podría superar los 30 millones de euros.

El nuevo plan estratégico del Canal empezará en 2018 y acabará en 2022. Se distribuye en tres ejes. El primero, dotado con 824 millones de euros, consistirá en construir nuevas infraestructuras y ampliar otras ya existentes. Estas inversiones están estrechamente relacionadas con uno de los objetivos primordiales del Canal, hacer más eficiente el consumo de agua y conseguir que cada madrileño reduzca su consumo diario a 156 litros en el año 2030 (ahora consumen 208,2 litros per cápita). El segundo eje, dotado con 487 millones, consistirá en la renovación de 1.200 kilómetros de tuberías fabricadas actualmente en fibrocemento, uno de los derivados del amianto.

En este tipo de inversión, es el municipio en cuestión quien tiene la última palabra, ya que las redes de distribución son competencia de cada ayuntamiento. El Canal diagnóstica el problema y lo que hay que hacer, pero es cada pleno municipal quien debe decidir si se acometen o no estas obras, en su totalidad o en parte. Si el ayuntamiento las aprueba, firma un convenio con el Canal, que financia los trabajos sin ningún tipo de interés y los realiza. Luego el municipio reintegra el dinero pasando una cuota a sus vecinos.

Aunque se nos ocurre una pregunta quizás un poco ingenua, ‘puesto que en Rivas se están realizando las obras de canalización de aguas recicladas para riego ¿no se podrían haber acometido las dos obras a la vez? Con la consiguiente reducción de costes, deterioro de las calles y menos incordio para los vecinos…

 

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