A solo un mes del inicio del verano, 13 de las 24 estaciones de medición de contaminantes que tiene la Comunidad de Madrid distribuidas por la región han rebasado en 52 ocasiones el umbral de aviso a la población (180 microgramos de media en una hora) por ozono (O3), más del doble que el año pasado, que cerró con 26 superaciones en 10 estaciones.

Para este balance hay que tener en cuenta que la Red de Calidad del Aire de la Comunidad se ha ampliado este año con una nueva estación en el Puerto de Cotos, donde en lo que va de verano se ha superado en dos ocasiones el citado nivel.

Habría que remontarse a 2015 para encontrar un año con más superaciones del umbral de información que establece la directiva europea: 182 superaciones en 18 estaciones.

La estación de Guadalix de la Sierra, en el área de la Sierra Norte, con nueve superaciones, es la que se lleva la palma hasta el momento; seguida de la de El Atazar, Algete y Alcalá de Henares, con seis.

Las de Alcobendas y Torrejón de Ardoz llevan cuatro superaciones del umbral de aviso; y con menos de cuatro están las de Getafe, Coslada, Collado Villalba, San Martín de Valdiglesias, Rivas Vaciamadrid, Orusco y Puerto de Cotos.

El ozono es un gas invisible e incoloro altamente oxidante, por lo que provoca la irritación de los tejidos pulmonares y de las mucosas. Puede causar irritación ocular, tos, dolor de cabeza y disminuye la función pulmonar.

En la ciudad de Madrid, por su parte, tres de las 14 estaciones de medición de este contaminante han superado el nivel de aviso en lo que va de verano: Tres Olivos (en 4 ocasiones), Juan Carlos I (2) y Barajas Pueblo (2).

Los grupos de población más sensibles a la acción del ozono son los niños, los ancianos y las personas con enfermedades respiratorias.

El ozono ‘bueno’, situado en la estratosfera, nos protege de la radiación ultravioleta, pero se convierte en ‘malo’ cuando se forma en la capa más baja de la atmósfera, en la superficie terrestre.

Se origina en los meses de verano, cuando se combinan radiación solar y diversos contaminantes, principalmente óxidos de nitrógeno y compuestos orgánicos volátiles que emiten los vehículos con motores de combustión, las industrias y hasta la gasolineras cuando se carga combustible en los depósitos. Es «muy difícil de combatir» este contaminante secundario dado que no depende solo de las emisiones que expulsan las industrias y los vehículos con motor de combustión, sino también de la radiación solar y de otros factores meteorológicos.

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