Sí por algo se caracteriza nuestro Ayuntamiento es por llevar siempre la bandera de la participación en todo lo que hace. Ahora, para abordar la «nueva normalidad» también «ha tirado» de este recurso como máximo exponente para comenzar un proceso de trabajo orientado a la reactivación económica y social para iniciar un pacto de ciudad.

Se convoca en distintos foros: ciudadanía, empresas, partidos políticos y personas trabajadoras autónomas, para analizar de forma conjunta el impacto de la Covid en las personas del municipio.

Rivas Puede entiende los procesos participativos como entornos abiertos de discusión y debate, donde los vecinos y vecinas pueden colaborar de una forma fácil, conciliadora con su vida, en horarios respetuosos pero también realistas. En los espacios de participación conviene contar con la mayor parte de representantes posibles, escuchar a quienes opinan como nosotros y nos empujan y aplauden, pero también a aquellos con posturas críticas no tan complacientes, ya que la unión de todas las voces nos proporciona una radiografía clara del sentir de nuestros vecinos y vecinas.

Ya ocurrió al «inicio del curso participativo» en las Asambleas de Barrios, en las que estábamos los de siempre, los mismos simpatizantes de los partidos que componen el pleno municipal. Era como un pseudopleno en los barrios, pero faltaba el elemento clave: los vecinos y vecinas. Con esto no queremos decir que las personas que allí estaban no fueran ciudadanos y ciudadanas de Rivas, ni que las personas que ahora componen los foros para la reactivación del pacto local no sean apropiadas, pero son los que siempre están, los que siempre participan, los cercanos a los partidos que gobiernan. La participación no va de copar todos los espacios, si no de pluralidad, de apertura, de escuchar. Quizás, este Ayuntamiento, nosotros también hemos caído en ello más de una vez, se ha equivocado en la manera de entender la participación ciudadana en la política.

Estamos presenciando como voces de asociaciones y colectivos esenciales de nuestra ciudad así como diversos grupos políticos con los que no se ha contado reclaman un espacio que también es suyo, de participación y transparencia. Y sí, esta llamada de atención es real y debe ser atendida. Es el momento de reflexionar. La participación no se tutela a través de herramientas telemáticas. La participación real implica escuchar, atender, cooperar y trabajo conjunto. No es el momento de ser opacos, más bien lo es de demostrar que se cuenta con la gente.

El viraje que debe dar nuestro ayuntamiento es esencial para afrontar los nuevos retos que se nos han puesto por delante. La participación real debe ser uno de los ejes que proporcionará diversos puntos de vista de cómo avanzar como ciudad. Sentimos que es un reclamo general.

Estamos viviendo un momento de especial desgaste en la convivencia  urbana,  donde la falta de recursos de cercanía y el exceso de vehículos marcan un punto de inflexión en la vida de muchas personas. El pacto local debería  aprovechar esta oportunidad para convertir nuestra ciudad en modelo de innovación social proponiendo estructuras urbanísticas basadas en los  modelos de supermanzanas, reinventando así el espacio público, acercándose más a las personas y alejándose de la especulación, un modelo que ha recuperado Barcelona, pero también otras ciudades de primer orden en el contexto europeo

También es necesario adoptar un nuevo modelo en el entorno de los cuidados basado en la metodología de atención integral centrada en la persona, manteniendo a nuestra población mayor conectada a su entorno y aportando soluciones integradas y adaptadas a las necesidades locales.

Ambos modelos son piezas clave para una reconstrucción social que afiance un lugar autosuficiente con recursos básicos cercanos, respetuoso con el medio ambiente y basado en las personas. En resumen, modelos alternativos que pueden evitar convertir nuestro municipio en una ciudad distópica.

Comisión Comunicación Rivas Puede

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