Desde que estamos sufriendo las consecuencias del COVID-19 han aumentado las familias de Rivas que necesitan de ayuda para poder comer cada día. La RRAR ha pasado de atender a más de 150 familias antes de la crisis, a tener que hacerse cargo además, de muchas más peticiones que vienen derivadas de los Servicios Sociales.

Por eso han tenido que redoblar sus esfuerzos y echar mano de muchas personas voluntarias, que ven así de primera mano, la importancia de ser solidarios en estos momentos y de colaborar de una manera práctica a mitigar las necesidades diarias de muchas familias.

Según nos explica Jorge presidente de la RRAR, desde mediados de marzo estamos que no paramos. Hemos ido a la mayoría de centros educativos de Rivas, que debido al parón lectivo, se quedaron con gran cantidad de alimentos en sus cámaras frigoríficas, y de donde recuperamos unos 1500 kg de alimentos en perfectas condiciones, que repartimos entre las familias más desfavorecidas.

También se han recogido del huerto urbano del pueblo diversas verduras (lechugas, escarolas, acelgas…) y del colegio Dulce Chacón unos 180 litros de leche que tenían en el comedor.

Solemos hacer, nos indica Javier otro de los integrantes de la RRAR, una entrega cada semana a las familias que podemos llegar, pero ha habido algunas semanas que hemos realizado dos y hasta tres entregas.

 Los miércoles solemos ir al banco de alimentos de Alcalá a cargar en las furgonetas todo lo que nos dan. En la sede de Rivas nos esperan voluntarios y voluntarias, que se encargan de descargar los alimentos, clasificarlos por fechas de caducidad, colocarlos y preparar las cajas para repartir a las familias el día siguiente.

Para ello se cita a las familias a una hora determinada, y antes los voluntarios y voluntarias se encargan de preparar las cajas, organizar a las familias que vienen a por los alimentos para que mantengan la distancia de seguridad, limpiar los elementos que se utilizan (carros, cajas…). Ni que decir tiene que las personas voluntarias lo hacen en condiciones de seguridad utilizando en todo momento guantes y mascarillas.

En esta situación de confinamiento, continúa Javier, está paralizada la iniciativa de los Tapones Solidarios, que se pueden dejar en los puntos limpios, en algunos coles o en el propio almacén de la RRAR. Cuando se vuelva a la situación de normalidad esos tapones (ya llevamos recogidos más de 4000 kg) se convertirán en carne y huevos para las familias.

Javier manda un mensaje a todas las personas voluntarias después de finalizar el trabajo:  Nuevamente, queremos agradecer desde la RRAR, la labor realizada por l@s voluntari@s que han venido a ayudarnos. Además de la ayuda para descargar y seleccionar lo que hemos traído del Banco de Alimentos (hoy han sido 2.200kg) nos han ayudado a preparar las cajas para la entrega de mañana a 40 familias.

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