Todo comenzó hace 150 días con una moción de censura que presentó el PSOE para responder a la llamada de la ciudadanía por la dignidad y la decencia; para cambiar un gobierno de derechas que había conseguido que el aire fuera casi irrespirable y que el clima político fuera de corrupción sistémica; para cimentar la esperanza de futuro de la ciudadanía y para recuperar la confianza en la política y en lo público; para dar solución a los grandes problemas y desafíos de la sociedad y para acelerar la regeneración política en nuestro país.

150 días después, la llegada de Pedro Sánchez a la Moncloa ha significado un antes y un después. Hemos pasado de la resignación a la ilusión y del inmovilismo a la vocación por cambiar las cosas. De la falta de voluntad política del gobierno de la derecha, al pleno compromiso.

La prioridad del proyecto político socialista son las personas. Tenemos un gobierno que sabe escuchar. Un gobierno con otras formas de hacer política, donde la empatía, el diálogo y la búsqueda del consenso sustituyen a la arrogancia; comprometido con la igualdad y con los más desfavorecidos. Un gobierno feminista, empeñado en acabar con la violencia machista; que recupera e impulsa los mejores valores europeístas, solidarios y realistas ante el reto de la inmigración. Un gobierno ecologista que apuesta por combatir el cambio climático y que sintoniza con las preocupaciones de los españoles y con los nuevos tiempos. Un gobierno que dignifica la democracia y la memoria histórica.

Somos conscientes de las dificultades que entraña gobernar en una sociedad con intereses contrapuestos y con una oposición derecha que se llena la boca con la palabra “patria” pero que se despreocupa de los más desfavorecidos con menos recursos y oportunidades. Una derecha que presume de gestión rigurosa pero recurre al saqueo de la caja de reserva de las pensiones y al endurecimiento de las penas que afectan a la libertad de expresión, sin olvidar su pertinaz negación de la corrupción.

En estos 150 días se han abordado cuestiones importantes: universalización de la sanidad, incremento del salario mínimo, educación de 0 a 3 años, dependencia, becas, tasas universitarias, planes de vivienda pública, pensiones, igualdad, violencia de género y cambio climático, sin olvidar el diálogo, el consenso social, el pluralismo y un profundo europeísmo y solidaridad.

La agenda social sigue en marcha. El Gobierno del presidente Pedro Sánchez mantiene firme su propósito de revertir los recortes del PP y avanzar en la justicia social. Como muestra, la propuesta de presupuestos para 2019.

Los objetivos de déficit y el techo de gasto planten un escenario que beneficia especialmente a las Comunidades Autónomas, que tendrán 2.500 millones más para fortalecer servicios públicos como sanidad, educación, servicio sociales y pensiones. Este mayor margen fiscal también beneficiará a los ayuntamientos, dado que el gobierno podría tener más margen a la hora de reformar la regla de gasto autonómica y local.

Hay razones para confiar en nuestro gobierno socialista.