Ya tenemos nuevo presidente. De él hablaré en otra ocasión, sólo quiero desearle lo mejor y que demuestre que es de izquierda.

Ahora toca hablar de M punto Rajoy. Ese hombre que ha mal-gobernado España durante los últimos seis años y, que cuando ha visto la que se avecinaba, se ha escondido dentro del bolso de la vicepresidenta (exvicepresidenta, mejor dicho).

Ahí ha pasado las últimas horas de los días de la caída. Un sitio cómodo, compartido con los objetos de Soraya, donde ha podido escuchar sin que nadie le pudiera ver. Ha sido como Aladino, sólo que cambiando la lámpara por el bolso y el contenido. Un contenido que en vez de deseos maravillosos estaba compuesto por miserias corruptas y trampas inconfesables.

Puede acabar una etapa nefasta, cuyo protagonista fatal y principal era M punto Rajoy. Ese ser que ha terminado haciendo lo que mejor sabe hacer, esconderse, huir, no dar la cara. Ese individuo que aparece en los papeles de Bárcenas como receptor de una cantidad de dinero en B. Ese tipo que ha actuado como gran capo de una estructura mafiosa que ha robado ingente cantidad de dinero. Un personaje deleznable que ha dejado España con la desigualdad más grande entre los ciudadanos, consiguiendo que los suyos, o sea los poderosos –a pesar de la crisis–, sean más ricos que nunca y empobreciendo a los más débiles. Un espécimen que nos ha dejado la libertad de expresión diezmada. Ese fulano que ha despreciado la Memoria Histórica. Ese gacho que empezó un conflicto en Cataluña del que luego se ha alimentado. Ese andoba incapaz de creer en la ayuda a la dependencia, en la investigación, en la cultura.

Estoy contento, individuos como M punto Rajoy y sus muchachos y muchachas ya han jodido bastante a este país, esperemos que empieza el tiempo de la recuperación de los ciudadanos. Lo lógico es que se vayan deshonrados, echados por la mayoría de los españoles y denostados –según dice con gran hipocresía el Rivera de hoy, heredero del de ayer— también por su partido colaborador, Ciudadanos, aunque al final vote con ellos. Solos, más solos que la una, como terminan los apestados.

Adiós a ministros reprobados, adiós a recortes injustos, adiós a chulerías, adiós al odio a los independentistas, adiós a la prepotencia, al mercadeo, al patrioterismo. Adiós a tipejos chulos como Hernando, aunque le sigamos soportando, desde ahora, como opositor. Adiós a ministros que cantan ‘Soy el novio de la muerte’. Adiós a las mentiras recalcitrantes.

Bienvenida la libertad de expresión, bienvenido el diálogo, bienvenido el reconocimiento de la pluralidad geográfica, bienvenido el apoyo a los débiles, bienvenido el consenso. Bienvenido todo lo que nos ha faltado con Rajoy.

¿Qué pasará con los numerosos cargos que tiene el PP dependiendo del gobierno? No caben en el bolso de Soraya. Parece que el Ibex-35 tiene trabajo próximamente. Ya verán cuántas puertas giratorias se abren en un futuro próximo

Y sí, Sr. M punto Rajoy, con mi mayor respeto y mis mejores deseos, puede seguir escondido, puede meterse en el bolso de Soraya, puede desaparecer, no le echaremos de menos. No queremos verle, seguro que su partido le apartará de los espacios de poder, aunque me temo que no podremos evitar su presencia cuando se vuelva a sentar ante el juez en alguno de los cincuenta casos de corrupción que todavía cercan a su partido. Nos taparemos la nariz. ¡Qué le vamos a hacer! Todo sea por la Justicia.

Felices primeros días sin Rajoy.

Salud y República

El Kabileño

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