43 No es solo un número

En la Normal Rural (escuela para maestros rurales) de Ayotzinapa, la ausencia de los 43 jóvenes desaparecidos por la Policía Municipal de Iguala, Guerrero, el 26 de septiembre de 2014, se siente de una forma especial: se siente con su presencia multiplicada por 5 mil, en carteles que sus compañeros ordenan metódicamente, cada uno con el rostro de uno de los normalistas secuestrados, para marcarlos en una esquina con un sello de la escuela, uno por uno.

Los rostros de los normalistas desaparecidos llenan muros, carteles y pensamientos; sus compañeros y el país entero los reclama con vida. Los rostros se multiplicaron, inundaron las ventanas, las puertas, los escritorios, se instalaron en los sillones, en las pantallas de las computadoras, en los teléfonos, en los cuadernos de registros. Subieron por las escaleras, se adhirieron a los garrafones de agua, a los teléfonos, a las máquinas expendedoras.

Rostros aún infantiles que miraron de frente a los agentes judiciales y a los funcionarios ministeriales, que se replegaron en silencio. Y los rostros se montaron en los autos, en las cajuelas, los cofres, los parabrisas, y salieron a la calle y avanzaron hasta la carretera, y subieron a los autobuses de pasajeros, a los coches de los particulares. Tantos que nublaron los cristales de las patrullas, las torretas. Todo…

Son 43 desaparecidos, pero no son un número. Tienen vidas y tienen sueños.

2014

Oficialmente se sabe que durante la noche del 26 de septiembre de 2014 y la madrugada del 27 hubo fuego cruzado entre policías y presuntos integrantes de una célula de narcotráfico contra los autobuses en los que viajaban los estudiantes (que iban camino a una manifestación en memoria de la matanza de estudiantes de 1968). Después del enfrentamiento, cinco jóvenes de Ayotzinapa murieron, unos veinte de ellos resultaron heridos y 43 jóvenes, cuyo último paradero conocido fueron las patrullas a las que los subieron, están desaparecidos desde ese día.

El caso salió a la luz pública y los potentes focos de la prensa mundial lo alumbraron. El escándalo es mayúsculo, incluso en México, un país en el que miles de personas desaparecen cada año.

ACTUALIDAD

Sin embargo, no fue suficiente. En un informe de la ONU publicado en 2018 los expertos internacionales echaron por tierra repetidamente la teoría planteada por la Procuraduría General de la República (PGR) de México, según la cual la policía municipal entregó a los estudiantes a miembros de una banda local de narcotraficantes, quienes los asesinaron, quemaron sus cadáveres en un vertedero en la cercana Cocula y arrojaron sus cenizas al río San Juan. El informe publicado muestra que la investigación de la PGR implicó múltiples violaciones de derechos humanos. Entre ellas hubo 34 casos de detención arbitraria y tortura, y la posible ejecución extrajudicial de un sospechoso, Emmanuel Alejandro Blas Patiño, muerto presuntamente por torturas a manos de miembros de la Armada el 27 de octubre de 2014.

En una reciente reunión con los familiares, el presidente López Obrador y su gobierno se comprometieron a pedir a todas las instituciones a que apoyen los trabajos de investigación y a tener reuniones periódicas con las familias y la Fiscalía. Sin embargo, no toda la experiencia bajo el nuevo gobierno ha sido positiva. La investigación no ha sido transparente y las nuevas instancias creadas para el caso no han dado todavía resultados positivos.

Responsabilidad

Los responsables últimos de toda desaparición forzada son los gobiernos, y por tanto el gobierno de México debe:

– Investigar y procesar a los responsables en un juicio justo.

– Legislar para incorporar la Convención Internacional a la legislación nacional.

– Aplicar la Convención Internacional y aceptar la competencia del Comité contra la Desaparición Forzada.

– Cumplir con las obligaciones contraídas en virtud del derecho internacional.

– Asegurarse de que quienes han sobrevivido a la desaparición forzada y quienes han perdido a sus seres queridos reciben reparación, que incluya indemnización, rehabilitación, restitución y garantías de no repetición.

Miles de personas se unieron en 2014 para pedir la vuelta de los 43 de Ayotzinapa, en ciudades de México y el mundo, como Madrid, Barcelona, Buenos Aires, La Paz, San Francisco, Nueva York, Los Ángeles, Montreal y Londres, todas con la misma exigencia, que sigue vigente hoy más que nunca: VIVOS SE LOS LLEVARON, VIVOS LOS QUEREMOS

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e-mail: sudeste@madrid.es.amnesty.org

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