Rivas Vaciamadrid es una ciudad a punto de llegar a su límite de crecimiento poblacional. Si ahora mismo acabamos de superar los 90.000 habitantes, al ritmo que se sigue creciendo en población es muy probable que en el plazo de 8-10 años se alcance ese límite, que probablemente quede en torno a los 110.000–120.000 habitantes. El trabajo que diseñemos ahora debe tener este dato como punto de partida, porque influirá de manera definitiva en el futuro. Y en esa línea, debemos pensar en los retos que nos plantea ese futuro más o menos inmediato. El principal de esos retos es hacer de Rivas una ciudad sostenible no sólo en el terreno medioambiental, sino también en el económico y en el social.


En el terreno medioambiental necesitamos continuar buscando soluciones al enorme problema de los residuos urbanos. Para que esto no quede una vez más en una frase vacía, necesitamos meternos en la cabeza que las soluciones sólo pueden venir de una inversión en I+D que nos permita ir encontrando alternativas globales. Y si no las encontramos con la suficiente rapidez, al menos soluciones parciales que mejoren lo que tenemos. Todo ello significa avanzar en dos direcciones: por un lado, planificar a varios años vista un trabajo de concienciación de la ciudadanía en torno a la ineludible necesidad de volcarnos en la separación de los residuos y en las soluciones ya existentes para algunos de ellos (compostaje, etc); por otro, abordar desde el gobierno municipal la necesaria inversión a estos fines.
Necesitamos profundizar considerablemente en soluciones para generalizar el uso de fuentes de energía alternativas a aquellas que actualmente se usan y que son contaminantes. También aquí las políticas de inversión municipales deben sustentar la voluntad de avanzar.

En el terreno económico, necesitamos buscar fórmulas que nos permitan sostener el enorme gasto que implica el mantenimiento de una ciudad diseñada de tal forma que los costes de prácticamente todos los servicios resultan desproporcionados respecto a la población que los recibe. La solución obvia a ese problema pasa por el crecimiento del sector productivo en nuestra ciudad, pero ese objetivo es el mismo que tienen todas las ciudades del cinturón de Madrid capital, con la ventaja para la mayoría de ellas de haberse dotado hace muchas décadas de un sustrato de actividad industrial mucho mayor que el que Rivas ha tenido. Por desgracia, la crisis económica, que ha hecho desaparecer polígonos industriales enteros o los ha convertido en algunos casos en enormes parques de almacenaje y distribución de artículos de consumo de tercera necesidad, ha llevado a muchos de esos municipios a buscar salidas para su tejido productivo en el campo de las nuevas tecnologías, llevándonos en ello ventaja de varios años cruciales para conseguir el objetivo tan deseado de atraer al municipio empresas cuya actividad se centre en la investigación y/o en el desarrollo y aplicación de esas nuevas tecnologías.
Rivas necesita volcarse a la tarea de ganar empresas que se dediquen a I+D en dos campos fundamentales: el medioambiental y el de los desarrollos digitales. En el primer caso se trata de un sector cuyos objetivos comerciales NO se logran mayoritariamente mediante un aumento exacerbado e imposible del consumo privado, sino mediante la aplicación comercial de soluciones que revierten directa e inmediatamente en la calidad de vida de las personas y en la sostenibilidad de las ciudades y del territorio en general. En el segundo caso, el carácter de las aplicaciones que el desarrollo de productos digitales conlleva las convierten en servicios más que en bienes de consumo, lo cual minimiza drásticamente, como primera cuestión sumamente importante, la producción de residuos y el uso intensivo de canales de distribución físicos (desde carreteras o ferrocarriles, a camiones o vehículos); y como segunda cuestión, se trata de servicios «democratizables» y que, en la medida en que se logre esa democratización de su uso, se pueden convertir en herramientas al servicio de un desarrollo sostenible.
Pensar en las políticas a realizar para todos los diferentes grupos sociales que se dan cita en Rivas es, evidentemente, difícil. Sin embargo, algo que históricamente ha unificado en gran medida la percepción que muchos de ellos tienen respecto a lo que es importante en la ciudad, es que los servicios públicos han hecho de Rivas una referencia en la Comunidad de Madrid. Descartar alegremente este factor conducirá con toda probabilidad a alejarnos de buena parte de las personas que componen estos grupos. Mantener los servicios debe ser, por tanto, una prioridad a escala institucional.
Garantizado esto, es imprescindible buscar incansablemente las fórmulas que permitan una mayor implicación de la mayor parte posible de estos grupos en la vida y en el futuro de la ciudad. En este sentido, la participación ciudadana ha de ser contemplada como un elemento clave de cara a esa mayor integración y compromiso con la ciudad.


En el terreno social es necesario ir introduciendo gradualmente nuevas formas de participación, y hacerlo, a su vez, con el necesario sentido del riesgo que eso conlleva. Debemos experimentar en esto por la sencilla razón de que no existen fórmulas conocidas y contrastadas que garanticen este objetivo en cualquier espacio ciudadano. No debemos tener miedo a realizar esos experimentos, siempre y cuando, lógicamente, se hagan con el máximo cuidado y cerciorándonos al máximo posible de que no conlleva riesgos desmedidos.


A partir de aquí será más fácil abordar las problemáticas de las mujeres, de las personas mayores, de la juventud, de las personas migrantes… En Podemos nos hemos puesto a trabajar en el diseño de un programa para las elecciones municipales que tendremos disponible desde el 10 de mayo, fecha del comienzo de la campaña electoral, y que confiamos en que se note que está hecho no sólo con aportaciones de cientos de personas, sino también con la experiencia propia de quienes llevamos trabajando dos años en el Gobierno municipal, pero también con la experiencia y la inteligencia colectiva que nos aporta pertenecer a un partido que tiene concejales en decenas de municipios de la Comunidad de Madrid.
Vanesa Millán Buitrago