— ¿Causas principales de desaparición?

Se barajan diversas hipótesis, entre las cuales el cambio climático y los usos de la agricultura intensiva —con empleo masivo de pesticidas (los nuevos compuestos, nuevos tipos de insecticidas que se comenzaron a utilizar hace dos décadas, incluidos los neonecotinoides y el fipronil, han resultado ser especialmente dañinos porque  esterilizan la tierra y matan a toda clase de larvas, además de ser muy persistentes)— son los que se proponen como principales causas del brutal declive de los insectos. Sin embargo, en opinión de algunos expertos, se exagera un poco el papel de los productos fitosanitarios y se minimiza el cambio climático, aparte de que podrían también ser significativos otros factores no muy estudiados, como la contaminación lumínica.

A mi entender, tampoco hay que minusvalorar la destrucción de su hábitat (urbanización del territorio), la tala de bosques y, dentro de la agricultura industrial, aparte de los monocultivos y el mentado empleo de insecticidas y herbicidas, los cultivos transgénicos.

Pero en realidad, los entomólogos y expertos de otras disciplinas no estamos seguros de por qué sucede esto, o por decirlo de otra manera, por qué está sucediendo a un ritmo tan rápido, tan preocupante. Hay informes recientes que indican que la velocidad a la que están desapareciendo los insectos es ocho veces mayor que la de los mamíferos, aves y reptiles, por poner un ejemplo.

Yo pienso que es un conjunto de todas ellas —me refiero a las propuestas científicas— pero que, además, hay razones que desconocemos y que eso precisamente es lo más preocupante. Está claro que hay que destinar más recursos para investigar la cuestión porque es mucho más importante de lo que parece y, si no sabemos con exactitud las causas, difícilmente podremos solucionarlo.

(Continuará)
José Ignacio López-Colón