La agricultura es un sector estratégico en nuestro país. El conflicto del campo que se ha hecho mediático estas últimas semanas se debe a cuestiones estructurales que se vienen gestando desde hace mucho tiempo.

En primer lugar, tenemos una cadena de valor injusta y poco transparente para los productores, que enfrentan precios de miseria en contraposición al coste final en el mercado. La diferencia de precio puede llegar hasta un 600%, como sucede, por ejemplo, con el brócoli, que se paga a 0,41 euros por kilo al productor, mientras que en el supermercado se vende a 2,90 euros. Esto se debe a que el 60% del negocio alimentario español está en manos de un oligopolio con capacidad de tirar los precios y tener beneficios de hasta un 1000%, solo por llevar del campo a un mostrador de supermercado una caja de tomates.

Con estos precios de origen no se llegan a cubrir los costes de producción, lo que condena a la precariedad a la gente agricultora del sector primario, y a la despoblación a comarcas y pueblos de todo el país.
Por otro lado, los tratados de libre comercio han sido muy dañinos para nuestro sector primario. Estamos importando productos de terceros países que no cuentan ni con las medidas de seguridad ni con las condiciones laborales que tenemos en Europa, lo que conlleva una competencia desleal con nuestros propios alimentos. El caso más reciente es el tratado firmado por la Unión Europea con Vietnam hace una semana, que elimina el 99% de los aranceles con este país, el principal exportador de arroz, condenando así a la ruina a nuestro sector arrocero. PP, PSOE, Cs, VOX y PNV votaron a favor de este tratado en el Parlamento Europeo. Tenemos una cadena de valor injusta y poco transparente para los productores, que enfrentan precios de miseria frente al coste final en el mercado
Los Tratados de Libre Comercio han sido muy dañinos para nuetro sector primario. Estamos importando productos de terceros países que no cuentan ni con las medidas de seguridad ni con las condiciones laborales que tenemos en Europa ¿Cómo defender nuestro sector primario?Es necesario hacer una cadena alimentaria mucho más transparente y sostenible, y que se reequilibre el valor del precio en todos los eslabones de la cadena, fijando precios mínimos de origen, para luchar contra la especulación y la competencia desleal que hay en los intermediarios, tal y como está demandando la gente trabajadora del sector primario.
Además, es fundamental fomentar el comercio local y avanzar hacia un etiquetado claro, que informe sobre el origen de los productos y sobre el precio que se ha pagado al productor, para saber si realmente ha sido un precio justo.

En definitiva, debemos apostar por la soberanía y la seguridad alimentarias, a la vez que defendemos los derechos laborales de la gente trabajadora y el futuro de nuestros campos y pueblos.
¿Qué tareas tenemos por delante?1. Debatir en nuestro círculo sobre la problemática del sector.

2. Hacer un mapeo de redes de consumo local en nuestros barrios y pueblos, para dar a conocer a nuestras vecinas y vecinos.

3. Organizar mesas o talleres de etiquetado sostenible, para apostar por los productos de origen local. Es fundamental fomentar el comercio local y avanzar hacia un etiquetado claro, que informe sobre el origen de los productos y sobre el precio que se ha pagado al productor​