La crisis del coronavirus está afectando al conjunto de la población y, en especial, a muchos sectores sociales en situación de vulnerabilidad. Este escenario está poniendo de manifiesto la necesidad de llevar a cabo medidas que protejan los derechos sociales de los sectores populares para no dejar a nadie atrás. La pandemia y la crisis de cuidados que lleva denunciando desde hace mucho tiempo la sociedad civil han evidenciado la interdependencia y la incompatibilidad del modelo neoliberal con la sostenibilidad de la vida. Es por ello por lo que tenemos la oportunidad de apostar por un modelo de solidaridad, de valor en lo común y en los servicios públicos, que ponga la vida en el centro.
Ingreso Mínimo Vital: qué es y por qué es necesario
Una de las principales medidas que creemos que se debe acometer de manera urgente es la aprobación de un Ingreso Mínimo Vital, que ya fue un compromiso en nuestro acuerdo de Gobierno. En nuestro país hay más de doce millones de personas en riesgo de exclusión social, lo que pone encima de la mesa la urgencia de esta medida para cientos de miles de familias que no pueden esperar varios meses ante la grave situación económica que atraviesan. 

El Ingreso Mínimo Vital es una medida tanto de justicia social como de eficiencia económica, porque va a permitir llenar la nevera a miles de familias y mantener un nivel mínimo del consumo, lo que redundará en reforzar la economía de los autónomos y de las pequeñas y medianas empresas. Esta medida, además, permitirá también al Estado generar ingresos para sostener y fortalecer servicios públicos, como la sanidad o la dependencia, que se han demostrado imprescindibles a la hora de garantizar el cuidado de nuestro pueblo.

Desde el Gobierno se está trabajando para que el Ingreso Mínimo Vital esté funcionando este mes de mayo y, en los próximos días, se detallarán sus condiciones y la manera en que podrán acceder a él las personas y las familias en situación de vulnerabilidad.   El Ingreso Mínimo Vital es una medida tanto de justicia social como de eficiencia económica, porque va a permitir llenar la nevera a miles de familias y mantener un nivel mínimo del consumo
La crisis de 2008 nos enseñó que, ante las políticas de austeridad, paro y recorte de gasto público, que solo han generado más pobreza y desigualdad, es necesario apostar por medidas que pongan la dignidad y la vida en el centro
  Poner la vida en el centro El Ingreso Mínimo Vital se suma a las medidas que han ido abriendo la senda de una salida solidaria y colectiva de la crisis, que defienda los derechos de las mayorías sociales de nuestro país. La crisis de 2008 nos enseñó que, ante las políticas de austeridad, paro y recorte de gasto público, que solo han generado más pobreza y desigualdad, es necesario apostar por medidas que pongan la dignidad y la vida en el centro, y, para ello, necesitamos justicia fiscal y garantizar que se cumplan los derechos humanos.

Es además el momento de que la Unión Europea demuestre los pilares solidarios sobre los que fue ideada; que las élites financieras asuman que tienen una responsabilidad social, a la vez que se eliminan instrumentos que han profundizado en las desigualdades sociales y en el saqueo a los sectores populares, como es el caso de los paraísos fiscales.

La emergencia sanitaria que estamos viviendo evidencia la necesidad de reforzar una economía de los cuidados para poder mirarnos al espejo como sociedad y reconocernos en el pueblo solidario y fraterno que somos, y no el reflejo engañoso del odio que hoy algunos intentan imponer con una mano, mientras que, con la otra, buscan mantener los privilegios de unos pocos. Ese reflejo, antes o después, está condenado a romperse.
  Conclusiones No podemos olvidar que esta es una victoria de la sociedad civil, que durante muchos años ha trabajado contra viento y marea para poner sobre la mesa la necesidad de una renta mínima. Es a ellas y a ellos a quienes debemos agradecer que sembraran las semillas de un sistema de protección social que está llamado a convertirse en un nuevo derecho social clave en nuestro Estado del bienestar y en nuestra democracia.

Somos conscientes de que todavía queda mucho por hacer para seguir fortaleciendo las medidas sociales y ahondar en esa salida solidaria y colectiva a esta crisis. Desde Podemos vamos a seguir trabajando para no dejar a nadie atrás.

PODEMOS