La semana pasada el Partido Popular volvió a defender, contra toda lógica, el ‘impuesto al sol’. Esta vez fue en Europa, concretamente en el Parlamento Europeo, donde el PP se posicionó contra todos, incluidos sus compañeros conservadores, para evitar que se elimine el ‘impuesto al sol’.

Los eurodiputados españoles del PP votaron a favor de mantener los intereses de las grandes eléctricas por encima de los derechos de los ciudadanos. Votaron por penalizar que la ciudadanía pueda producir su propia energía y por mantener un sistema injusto en el que los beneficios se anteponen a las necesidades de la sociedad. Y votaron en definitiva contra el uso racional de nuestros recursos y contra el medio ambiente.

Afortunadamente, derogar el ‘impuesto al Sol’ en toda Europa no depende del PP español y existen posibilidades de tumbarlo a medio plazo. La votación en Estrasburgo fue un primer paso en esta batalla que se va a librar en Europa a lo largo de todo el año.

El Consejo (a favor de mantener el ‘impuesto al sol’), el Parlamento (en contra) y la Comisión Europea (que defiende el derecho al autoconsumo) deben alcanzar una posición definitiva de Europa a lo largo de este 2018. Sabemos que hay muchas presiones y muchos intereses creados alrededor de este tema, pero desde Greenpeace, junto con el apoyo de miles de personas y asociaciones, seguiremos luchando para derogarlo.

Por eso a partir de ahora, necesitaremos hacer toda la presión posible a lo largo de unas negociaciones que serán duras y de las que saldrá una Directiva de Renovables que podría por fin terminar con el ‘impuesto al sol’.