Cuando desde nuestra asociación planteamos que se revise el crecimiento urbanístico de esta zona, que hemos venido a denominar “ladera del Almendro” no tenemos más remedio que hacer historia. Con el POUG de 2004, una idea iba arraigando en los dirigentes políticos, seguramente con razones muy legítimas, pero que en parte pueden ser discutibles y conviene que así lo sean.

Se empezó a considerar que Rivas ya no era una ciudad sostenible y que debía invertirse la proporción de vivienda unifamiliar y vivienda en altura.  Si pensamos que la sostenibilidad de una ciudad se basa sólo en los impuestos IBI, seguro que era razonable pensar que con los impuestos de las unifamiliares no se podían generar los servicios que una ciudad en crecimiento necesita. Pero ya esta misma visión es discutible. En cuanto al crecimiento, podemos entender beneficios sociales y económicos de llegar a los 100.000 habitantes. Pero ¿en qué condiciones? ¿Con qué infraestructuras previas y con qué planificación de ciudad hecha desde el Ayuntamiento? ¿Qué papel juegan ahí intereses de las constructoras y de sectores privados y cómo se les controla?

Los miembros de esta asociación entendemos que se construyan viviendas en altura y que convivan con los chalets. Pero no de cualquier manera, sin unas condiciones previas que precedan y acompañen a la construcción y entrega de nuevas viviendas.

¿Por dónde van nuestras resistencias y objeciones? Y también nuestras preguntas.

En nuestra zona lo que se ha venido en llamar “Los Montecillos”, se empieza una forma de construcción de 6 alturas más ático, a escasos metros del Parque Regional del Sureste, que mantienen la mínima distancia permitida entre construcciones y con el espacio natural con el que lindan: la ladera de la montaña, nuestra ladera del almendro

Si alguien tiene dudas, tenemos una galería de fotos. Construidos en la ladera del cerro, insolentemente grandes y sin espacio entre ellos; sin servicios para los nuevos vecinos que llegarán con la ilusión de estrenar casa y se encontrarán un espacio que no responde a sus necesidades ni tampoco vías adecuadas por las que salir. Sin espacios de encuentro que permitan a los que ya vivimos y a los que llegan encontrarnos en la calle, experimentar relaciones de vecindad, vivir nuestro barrio, sentirnos parte de él. Parece que con un patio interior para que te relaciones con los de tu nueva urbanización es suficiente.

Y no son meras especulaciones o impresiones subjetivas. Según los datos aportados en la modificación del PGOU, aprobada en pleno municipal el 29 de octubre de 2009 (PERI 2009 de las parcelas 15b y 44), se constata que la parcela 15b, tras pasar por diversas circunstancias, se divide y se producen distintas transferencias en los porcentajes de edificabilidad y número de viviendas, pasando de 410 viviendas en una superficie edificable de 49.263 en la propuesta inicial del POUG del año 2004 a 740 viviendas en una superficie edificable de 65.108, lo que ha supuesto un incremento de 330 viviendas y un aumento de la edificabilidad de 15.845,08 metros. Esta ampliación de la edificabilidad de una sola parcela supone un incremento exponencial de la población, no acompañado de los servicios e infraestructuras necesarios.

El informe de impacto ambiental elaborado por la Concejalía de Política Territorial del Ayuntamiento de Rivas veía la necesidad de realizar una transición hacia el Parque Regional de forma progresiva, es decir que las zonas residenciales de tipología unifamiliar deberían de ocupar el suelo más cercano al Parque Regional adaptándose a la topografía del terreno. (cf. Análisis ambiental que acompaña al PGOU 2004. Enero 2003, pág. 182)

Lejos de atender a estas recomendaciones, se ha construido en sentido inverso: las viviendas en altura ocupan la franja limítrofe de lo que los vecinos y vecinas entendemos como preparque, con los inconvenientes ambientales, de circulación y de organización vecinal que ello supone. Hay además una ambigüedad respecto a la definición de zona protegida y un “tirarse la pelota” entre administraciones de a quien corresponde el cuidado y limpieza de determinadas zonas.

La falta de plazas escolares, que ha obligado a declarar la situación de emergencia educativa, la insuficiencia de centros de salud, la deficiencia del transporte público, así como la necesidad de conexión de la ciudad con la M50, son una parte importante de los problemas a los que nos enfrentamos los ciudadanos de Rivas y nuestro Ayuntamiento y en los que esta asociación anima y apoya a nuestros representantes frente a las administraciones que han de facilitarlos.

Pero también entendemos que crecer de modo desordenado o acicatado por intereses privados, dificulta la priorización y resolución de estas dificultades. Un crecimiento programado y sostenible de la ciudad, tal como ha sido tradición en nuestro municipio, adelantando infraestructuras, favorece anticiparse a las necesidades de la población, planificando y, si es preciso, negociando con privados y administraciones.

Esta variación sustancial en la forma de construir ciudad se está desarrollando en los aledaños del Parque Regional del Sureste. En este punto pedimos al movimiento ecologista de Rivas que contemple la agresión al Parque Regional, comparable en impacto ambiental y daño ecológico al que el Algarrobico ha ocasionado en las costas de Almería. Y esto no es todo, el PGOU prevé construir más allá del límite actual. Como mínimo, está prevista la construcción de 12 chalet de lujo, en el preparque.

Cuando, recientemente hemos leído que algunos representantes municipales tienen una versión reduccionista de la finalidad de nuestra asociación, apuntando a que se limita a alejar el tráfico de la puerta de nuestras casas, nos quedamos sorprendidos. Pensamos que aún tenemos que darnos a conocer mejor. Por supuesto, es absolutamente legítima la protesta del vecindario que está ya viviendo aquí acerca de que el creciente y desmesurado tráfico de las obras no interrumpa su vida con ruidos insoportables, ni ensucie continuamente sus calles.

Y como asociación apoyamos tales reivindicaciones, buscamos soluciones y hacemos propuestas al Ayuntamiento, una de las cuales ya ha sido tenida en cuenta recientemente, respecto al desvío de camiones y regulación de su entrada y salida  En este punto hay que hacer constar que el movimiento embrión de nuestra asociación, aportó, y ganó, en unos presupuestos participativos, los del 2019, una solución viaria al aumento de tránsito de vehículos previsto por el PERI y sin solución en el mismo, la creación de una rotonda en la calle Pilar Miró que permite la comunicación de esta zona con ambos sentidos de esa calle, facilitando la salida y entrada al mismo, al no depender exclusivamente de la calle José Isbert.

Pero vamos mucho más allá en nuestros objetivos. Este movimiento social, busca un desarrollo integral y sostenible del barrio y, por tanto, de la ciudad. Queremos un desarrollo que cuide nuestro medio natural, que promueva espacios de convivencia intervecinal e intergeneracional. Pensamos cada día en los que estamos (y en las molestias o carencias que pueden estar sufriendo) y en los que han de venir, a los que acogemos con los brazos abiertos. Ellos podrán alegrarse de que ya estemos pensando en ellos, por qué viales podrán salir del barrio sin atascos, en qué parque jugarán sus hijos e hijas, dónde saldrán a un esparcimiento con sus perros, dónde podrán hacer deporte gratuito en las cercanías de sus casas, qué comercio de proximidad podemos fomentar en nuestra zona (tal como plantea el Alcalde en la entrevista a Diario de Rivas) y qué nuevas posibilidades de ocio y cultura se pueden abrir cerca de nuestra casa, así como otros servicios municipales de proximidad.

Desde nuestra asociación queremos colaborar y formar parte del proceso transformador que debe iniciarse desde las propias instituciones y que debería implicar a toda la ciudadanía de Rivas. Los ciudadanos tenemos el deber y oportunidad de formar parte del diseño de nuestra ciudad, por eso, ante la oferta municipal de que aportemos ideas para mejorar, ya estamos viendo posibilidades en orden a las necesidades anteriormente expresadas en dos parcelas próximas – y ojalá que comunicadas- donde implementar muchos de estos espacios. Una vez tengamos una visión global, enriqueceremos de manera participativa estas ideas para concretar en una propuesta y presentarla al Ayuntamiento.

Perseguimos fomentar entre el vecindario la conciencia crítica constructiva y colaboradora y el sentimiento de pertenencia al barrio, fomentando valores de solidaridad y respeto por el medio ambiente, en concreto por su exponente más cercano: “El Parque Regional del Sureste”. Quien se quede en una visión más corta, no sabe aún quienes somos, ni quienes aspiramos a ser. El tiempo por delante. Colaborando somos personas eficientes y comprometidas con su trabajo, capaces de negociar y con una vocación mediadora, generadora de cohesión social. La capacidad de lucha la llevamos en las venas.