La asociación ripense POR LA SENDA VIOLETA ,
ABOLICIONISTAS RADICALES DE RIVAS, grupo de mujeres
feministas abolicionistas de Rivas, creado recientemente como
espacio de debate, intercambio de ideas y divulgación de la Teoría
Feminista, participó el pasado sábado día 9 de Mayo en la II
Marcha Abolicionista que se llevó a cabo de manera virtual.

En ella,numerosos colectivos de mujeres (Asamblea Abolicionista de
Madrid, Mujeres por la Abolición), se dieron cita para marchar contra
los cuatro ejes de opresión que en este momento ocupan la agenda
feminista: abolición de la prostitución, pornografía, género y vientres
de alquiler.

Este evento duró todo el sábado y se extendió por toda
Europa y América Latina, generando que 20 millones de personas
hablaran de abolicionismo para la transformación social en todo el
mundo, sumando kilómetros y kilómetros de interacciones.

Por la Senda Violeta, asociación ripense, sigue trabajando día a día en el objetivo de
la abolición de todas las formas de violencia hacia las mujeres. Estamos abiertas para
todas aquellas mujeres abolicionistas que les interese formarse, debatir.

Nos puedes encontrar en las siguientes redes:
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@xlasendavioleta
Ig:porlasendavioleta

MANIFIESTO

Por la Senda Violeta, Abolicionistas Radicales de Rivas, nacemos con el fin de abolir todas las
prácticas que someten y oprimen a las mujeres, así como responder a los continuos ataques del
Patriarcado, el Capitalismo y el Neoliberalismo hacia a las mujeres y niñas solo por el hecho de
serlo. Este grupo abolicionista surge de la necesidad de separar el polvo de la paja y, desde la raíz
del feminismo, posicionarnos con claridad y contundencia en un feminismo retador, exigente e
integral.

El Feminismo, en singular, nació en la Ilustración como un movimiento social y político,
fundamentado en una teoría filosófica y ética, de la mano de muchas mujeres que lucharon por
transformar la sociedad. Aún hoy en día no hemos logrado cumplir, en ninguna parte del mundo,
con buena parte de las luchas que reivindicaban y, por ello, recalcamos la necesidad de retomar la
esencia de los principios en los que surgió ese Feminismo: Las mujeres somos ciudadanas de pleno
derecho y exigimos ser así tratadas en todos los ámbitos. Es el momento de que formemos parte
del espacio donde coexiste el poder, entendiendo este como el lugar donde se configuran múltiples
relaciones que rigen todo el desarrollo histórico y que se nos ha ido denegando sistemáticamente.

Es por nuestra labor, reproductiva y sexual, por lo que se nos ha oprimido de forma permanente y
por la que siguen luchando por su vida millones de mujeres en todo el mundo. No podemos dejar
de considerar que el feminismo es un fenómeno internacionalista y, por tanto, mientras una sola
mujer siga oprimida lo estaremos todas.

El género es, según la teoría política feminista, una categoría analítica que explica la razón por la
que hombres y mujeres sufren experiencias diferentes mediante la socialización según el sexo con
el que se nace, para que se pueda mantener una jerarquía entre ambos, donde las mujeres y las
niñas serán oprimidas por los hombres, aun cuando éstos no sean conscientes. Es decir, la opresión
de mujeres y niñas ocurre por nacer con sexo mujer, y no por la propia identificación como mujer.
Por tanto, no queremos formar parte de la Diversidad: el sujeto del Feminismo es la mujer y junto a
ello las problemáticas que nos atraviesan. Es imprescindible luchar por la abolición de todas las
prácticas que someten y oprimen a las mujeres y que son consecuencia directa de la existencia de
la socialización de género. Somos abolicionistas de género y somos abolicionistas de la
mercantilización de los cuerpos de las mujeres, como son la pornografía, la prostitución y los
vientres de alquiler.

Manifestamos que:

•El cuerpo y la persona son indisolubles, y no es posible vender (o alquilar) lo uno sin lo otro y, por
tanto, la mercantilización obliga a la mujer sometida a disociarse y renunciar a sí misma.

•La prostitución, el porno y los vientres de alquiler se nutren de la desigualdad sexual, económica y
racial y contribuyen a su mantenimiento con el fin de seguir existiendo. Es decir, necesitan que
existan desigualdades y, por ello, necesitan de la trata y del tráfico de personas, siendo así que son
realidades unitarias.

•Es fundamental discernir los deseos de los derechos humanos, y que sólo estos prevalezcan a la
hora de elaborar leyes.

•Las mujeres tenemos derecho a gozar libremente de nuestra sexualidad y de nuestra maternidad
genuinamente y no de forma vicaria.

•Es hora de dejar de apelar a las desfasadas facultades “femeninas” como la culpa, la generosidad,
la entrega o el amor incondicional para seguir manteniendo un patriarcado que ya no es de coerción,
sino que se disfraza de consentimiento, pero que sigue manteniendo las mismas exigencias hacia
las mujeres desde tiempos inmemoriales.

•Las mujeres debemos acceder en igualdad de condiciones a formación y trabajo para evitar
situaciones de pobreza y vulnerabilidad que nos impida elegir con libertad.

•Solo las personas nacidas mujeres debemos ser sujeto del feminismo y no ceder ante las
imposiciones de quienes nos quieren diluir dentro del cajón de sastre de la “diversidad” y de la
“identidad”.

Somos abolicionistas, y esto es por lo que vamos a luchar.

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