Las derechas se agrupan lideradas en la práctica por la ultraderecha. Juntas están consiguiendo gobernar en comunidades importantes, grandes ciudades y muchos pueblos de nuestro país.

Esto no es casualidad, responde a dos premisas fundamentales: que muchas personas les votan y que las formaciones políticas que les representan están desarrollando unas buenas estrategias de colaboración.

Esto que parecería normal en el ‘juego de la política’, a muchos nos resulta inaudito y bastante incomprensible. De los tres partidos que conforman esas coaliciones uno de ellos, el Partido Popular es el más corrupto de toda Europa, tanto es así que es el único imputado como entidad jurídica, o sea, como partido político; el otro, Ciudadanos, es una cosa anodina (y así creía yo que la gente lo apreciaba) al que no se le conoce ideología concreta, que se ajusta al son de como mejor le venga, cambia sus verdades inamovibles por las contrarias sin ningún rubor, ha nacido de la nada y no se le conoce presencia militante casi ninguna; y el tercero, VOX, creado por un parásito social (Abascal) mantenido por Esperanza Aguirre durante casi diez años, que quiere tirar por tierra todos los derechos sociales conseguidos desde el 77 (opinión, sanidad universal, igualdad de géneros, derecho de las mujeres a decidir, libre circulación de personas, etc.), finalmente un retroceso social de más de 50 años. Por cierto, construir un nuevo partido político no es fácil ni barato, si a Ciudadanos quienes les financiaron fueron bancos y empresas del IBEX35, ¿Quiénes están costeando a VOX?

¿Qué está afectando en el criterio de la ciudadanía?

La cultura del individualismo, del todo vale, de los micronacionalismos,…, y el miedo a lo diferente.

La ultraderecha franquista nunca ha desaparecido en España, estaba integrada en el Partido Popular principalmente y lo que es más importante, ‘estaba callada’. Varios son los elementos que han removido esas mentalidades constreñidas hasta ahora: Una, el sentimiento de minoría dentro de una espectro sociológico mayoritariamente progresista y/o de izquierdas; Otra, la aparición de un espacio propio como es VOX, que les hace sentir arropados y con posibilidad para expresarse con todas las barbaridades que se les ocurran; El tema del catalanismo, el ‘España una, grande y libre’ es el grito franquista que les ha unido ante un objetivo común ‘la unidad de la patria, arropada con la bandera tricolor’; La cuarta, la descomposición de la derecha clásica el PP, acosados por la corrupción a todos los niveles y la huida de muchos de sus afines hacia otras alternativas políticas; Uno más de los elementos aglutinadores del pensamiento ultraderechista es, la gran afluencia de los flujos migratorios, con la llegada de muchos refugiados climáticos, otros que huyen de las guerras y sobre todo de la pobreza extrema, los conservadores recalcitrantes piensan que vienen a quitarnos el trabajo, arruinar la sanidad o destruir nuestros valores patrios, en ningún caso se preguntan, quiénes son la mano de obra barata que trabaja en los campos de cultivo, en la construcción, tareas domésticas, de atención a mayores,…, en definitiva los trabajos más precarios y peor pagados. Y la razón más poderosa de todas, seguramente es la crisis económica de los últimos años que ha conseguido empobrecer aún más a los que nada tenían y situar por debajo del umbral de la pobreza a familias incluso de trabajadores por causa de la precariedad en los salarios (cerca de diez millones de personas en España). Esto ha llevado a muchos al individualismo defensivo, a conservar lo poco que se tiene, a refugiarse en las falsas promesas de políticos mentirosos y de las iglesias que prometen el reino de los cielos.

Pero para que sea posible la actuación de esta derecha ultra, es necesaria una superestructura de apoyo. Esta es la que proporcionan los partidos que se dicen centro-derecha, liberales,…, que les prometen cambios sociales, mientras que ellos mismos roban a manos llenas, también la casta de los jueces que administran la ley con distintas varas de medir y algunos partidos que se dicen socialdemócratas, pero que a la hora de la verdad se ponen al servicio de los poderosos.

En lo referente a la justicia, de ejemplos estamos servidos: cómo están tratando los temas de violencia contra las mujeres, el acoso y derribo contra la libertad de expresión (titiriteros, cantantes, twiteros, pintores, periodistas, políticos, etc.), la gestión judicial de la corrupción (dejando que prescriban los delitos, nimias condenas, no reclamando lo robado,…, o haciendo la ‘vista gorda’ como el caso de Jordi Puyol).

Todo esto cala en la mentalidad de las personas, nos va sumiendo en el individualismo, en el miedo a lo extraño, a lo diferente, etc. Además de que la mayoría de la gente se queda únicamente con la información que nos dan por la televisión, con el último slogan, los mensajes manipulados de unos y otros,… Muy pocos son los que tratan de informarse por distintas fuentes, de analizar lo que nos cuentan y concluir su propia opinión.

No es entendible que el partido de la corrupción por excelencia, el Partido Popular, vuelva a presidir la Comunidad de Madrid (CM), un partido cuyos presidentes de los últimos veinte años, todos y todas están imputados. Y esto es así porque los madrileños y madrileñas les han votado, a ellos o a los otros partidos que les apoyan.

No es entendible, conocida su historia y antecedentes, que las áreas de gestión del PP en el gobierno de coalición de la CM, acaparen el 36% de los más de 25.000 millones de euros que suman los presupuestos generales autonómicos, a raíz de los pactos de las tres derechas.

¡No creo que sea porque nos gusta que nos sigan robando…!

JuanM del Castillo