Hace poco más de una semana que regresaban 14 jóvenes ripenses de Palestina con sus maletas cargadas de emoción, solidaridad y con el compromiso de dar voz  al día a día del pueblo palestino frente al olvido de los medios de comunicación. Durante diez días han sido nuestra mejor embajada llevando la risa a los campos de refugiados, dentro del Festiclown 2019, y reforzando así los lazos institucionales que unen a nuestra ciudad con su justa causa a través de la quinta edición del campo de trabajo de solidaridad internacional. Diez días intensos en los que han conocido la realidad palestina: un pueblo expulsado de sus propios hogares que resiste ante la opresión diaria del ejército israelí con la complicidad silenciosa de toda la comunidad internacional. Una realidad que se queda al otro lado del muro de la vergüenza. Una realidad que se queda atrapada en una cárcel sin barrotes, a  cielo descubierto, pero con redes para que no caigan gases lacrimógenos donde juegan los niños y las niñas palestinas.

Un viaje inolvidable. Porque quienes hemos viajado a esta tierra llena de hospitalidad y dignidad hemos sentido la dureza de la cotidianidad a la que está sometido el pueblo palestino por un régimen de ocupación militar, colonialismo y apartheid mantenido por Israel. Porque a pesar de las duras condiciones en las que sobreviven, en sus ojos hay alegría y la esperanza de recuperar todo lo que les fue arrebatado hace más de 70 años.  Porque a nuestra vuelta ya no miramos el mundo de la misma manera. Un mundo ciego e inmóvil ante un Israel que vulnera sistemáticamente los derechos humanos de esta tierra y sus gentes. Porque un pedazo de nuestro corazón se queda en Palestina.

Por eso, el proyecto no se acaba con la vuelta de nuestras chicas y nuestros chicos, ahora empieza algo fundamental: que mantengan presente en nuestra ciudad la realidad que han conocido, para que no le demos la espalda al pueblo palestino y su justa causa. Un proyecto tan bonito del que han surgido movimientos asociativos como RivasvahaciaPalestina y Sayhat Rivas vinculadas a trabajar en la lucha por la libertad del pueblo palestino. Gracias a todas, a quienes han creído en este proyecto desde el principio y por continuar en este proyecto: Kanbahiota troup y Pallasos en Rebeldía. Y gracias a cerca de 75 jóvenes ripenses que en estos cinco años habéis hecho sonreír a 8000 niños y niñas palestinas.