Ningún otro gobierno, desde el primero de Felipe Gonzalez, había generados tantas expectativas en la izquierda (y en la sociedad en general), como el de ahora de la coalición Partido Socialista-Unidas Podemos (PSOE-UP).

Muchos pensábamos hasta casi el último momento, que eso que parecía ya inminente, terminaría truncándose: la presión de los barones del PSOE, la intervención de los poderes financieros, el replanteamiento de su postura por parte de las derechas,…, o simplemente ‘un tamayazo’… Cualquier cosa porque la parte más antidemocrática y con ellos sus engañados seguidores, no estaban dispuestos a resignarse y perder el poder.

Pero finalmente ha habido pacto, programa de gobierno, investidura y gobierno de coalición, toda una victoria para la izquierda y para las clases trabajadoras.

Ahora analicemos la realidad: a Pedro Sánchez no le quedaba otra que aceptar el gobierno de coalición con UP, las bases del PSOE se lo exigían a gritos. Las estrategias de los partidos de la derecha no le harían ni una concesión. A terceras elecciones no podíamos ir, al menos sin presentar su dimisión antes. Y él (P.S.) sabía que en las elecciones anteriores había cometido un tremendo error, el pacto con U.P., hubiera sido mucho más sencillo y menos costoso, el error de cálculo estuvo en que Sánchez supuso erróneamente la desaparición de Podemos y la concentración de los votos de la izquierda entorno suyo.

Y es que el PSOE es un partido socialdemócrata, no digo que uno de sus referentes sean las clases trabajadoras, pero a quien se debe principalmente es a quienes le financian, a quienes albergan a sus dirigentes en sus consejos de administración, a sus partidos hermanos en Europa que más parecen de derechas que socialistas. De ahí que, en los gobiernos de F. González, de J.L. Rodríguez Zapatero, se aprobaron leyes de mejoras sociales (sanidad, educación, derechos civiles, etc.). Pero también se privatizaron todas las empresas públicas, la banca, todo el patrimonio del estado,…, se pusieron los cimientos para la privatización de la sanidad, de la escuela pública, de las pensiones,…, la primera reforma laboral que reducía derechos o la reforma de la constitución para priorizar los intereses de otros por encima de los nuestros, etc. No, el PSOE renunció al marxismo y en la práctica de los últimos años también al socialismo.

¿Entonces por qué una coalición de izquierdas y un programa de gobierno bastante progresista? Evidentemente si P. Sánchez quería ser Presidente tenía que ceder a las exigencias de Unidas Podemos, otra cosa es que ese programa se vaya a cumplir, ¡eso habrá que verlo! De momento, en el nuevo gobierno, ya ha diluido a P. Iglesias entre cuatro vicepresidencias y además le prefiere lejos (le ha nombrado responsable de la Agenda 2030 en Europa). Los ministerios de UP son casi ‘Secretarías de Estado’, en todos los casos tutelados por otro ministro o ministra socialistas. Y en cuanto a visibilidad pública, nada de nada, todo debe ser aprobado desde el consejo de ministros… (Hasta la aceptación del cargo ha sido mediante una plantilla idéntica para todos los componentes del Gobierno).

A pesar de todo, este nuevo gobierno progresista ha generado una enorme expectativa e ilusión. El programa de gobierno pactado entre PSOE y Unidas Podemos es el más atrevido, en cuanto a lo social se refiere, de toda la democracia (hasta Rufián de Esquerra Republicana ha dicho “suena bien”).

La derecha y la ultraderecha harán todo lo posible y más, para impedir que puedan aplicarlo, sin olvidarnos de los sectores más de derechas del propio PSOE o los más izquierdistas de Unidas Podemos, que tirarán de la cuerda unos de un lado y los otros del contrario. Además de lo que han llamado ‘cohesión territorial’ (independentismo dicen otros) que es ‘una patata caliente que quema las manos’ y que las derechas van a manipular todo lo que puedan.

Pero con todo, no deja de ser esperanzador este Gobierno PSOE-Unidas Podemos.