La Dirección General de Salud Pública de la Comunidad de Madrid ha notificado hoy al Ministerio de Sanidad cinco nuevos brotes de COVID-19 con 22 casos positivos, de los que uno ha requerido ingreso hospitalario, y 85 contactos. Dos de los brotes han sido detectados en la capital y los otros tres se localizan en los municipios de Pinto, Parla y Alcobendas.

El primer brote está vinculado al ámbito laboral en una empresa ubicada en el municipio de Pinto con cuatro casos positivos y cuatro contactos en seguimiento, habiéndose realizado pruebas PCR al resto de trabajadores de la empresa.

El segundo brote también se corresponde al ámbito laboral. Se trata de un centro deportivo en el municipio de Madrid, con tres positivos por PCR, todos ellos trabajadores del centro, y cuatro contactos estrechos en seguimiento y cuarentena.

El tercer brote se ha localizado también en el municipio de Madrid. Ha sido registrado en un centro sociosanitario y los cinco positivos confirmados corresponden a un trabajador, dos familiares y dos residentes, de los que uno ha requerido ingreso hospitalario. Se mantienen en seguimiento 22 contactos.

El cuarto brote está localizado en el ámbito colectivo en el municipio de Parla. Se trata de cuatro casos confirmados, tres de ellos pertenecientes a la misma familia. Se mantienen en seguimiento 22 contactos.

El quinto brote está localizado en la localidad de Alcobendas. Se corresponde con un origen mixto familiar/colectivo. Cuenta con seis positivos por PCR y 33 contactos en seguimiento.

El objetivo de la detección precoz es, una vez son confirmados los casos, transmitírselo a los técnicos de Salud Pública de manera inmediata para que el seguimiento y control de los contactos sea inminente, determinando las medidas oportunas de control de los contactos, y evitar así la posible propagación y que dichos brotes sean de menor incidencia.

Madrid es ya la Comunidad con más casos de todo el Estado y donde más rápidamente se propaga el virus.

Según la última comparecencia de Fernando Simón hoy se localizan 1.126 brotes activos.

Y lo que nos espera no parece que sea mejor.

La lista de síntomas del coronavirus ha ido alargándose en los últimos meses. El cuadro de tos, disnea y fiebre que figuraba en los protocolos del Ministerio de Sanidad en marzo ahora es un gran catálogo que incluye afecciones gastrointestinales, dolor de cabeza o signos leves de catarro (dolor de garganta, mocos o febrícula) que antes de la epidemia se autocuidaban en casa sin necesidad de pasar por el centro de salud. Los médicos de Atención Primaria advierten de que con tantos síntomas posibles y la población hipersensibilizada –por miedo y también por responsabilidad– se están multiplicando las consultas.  Y es un aviso porque la temporada de catarros y gripes aún no ha comenzado.

El gran número de síntomas asociados a la COVID-19 dificulta ese trabajo diario de los sanitarios. Los médicos creen que esta situación va a empeorar cuando bajen las temperaturas y comience la temporada de catarros y gripes.

Con pocos o nulos refuerzos en algunas comunidades y parte de las plantillas de vacaciones o de baja, en Atención Primaria temen que esta situación les asome de nuevo al colapso. La realidad, sin embargo, no es idéntica en todos los territorios; a mayor número de contagios se sufre más. En Madrid, una región que ya acumula uno de cada tres nuevos casos, los principales sindicatos sanitarios (CCOO, Amyts, CSIT y UGT) han denunciado en un informe que la Comunidad de Madrid no ha cumplido con los refuerzos prometidos –faltan 2.844 profesionales por contratar, según sus datos– y que en ocasiones los centros no tienen pruebas suficientes para la demanda diaria. También alertan de que existe «una gran sobrecarga física y emocional» en los trabajadores. Aseguran que recae sobre ellos una parte de las funciones de los rastreadores y piden una «estrategia de comunicación» dirigida a la población sobre el funcionamiento de la Atención Primaria.

En la mayoría de comunidades se tratan de resolver las consultas, si los síntomas lo permiten, por teléfono. Es el primer filtro para evitar colas en los centros de salud y evitar exponer a los pacientes a lo que se considera «un foco de contagio». En algunas provincias, como reportan sanitarios de Soria, las llamadas se agolpan y existen dificultades para pedir cita. Eso obliga a pasar largas horas al teléfono y compatibilizarlo con las visitas presenciales. Los pacientes que demandan más tiempo, dicen los médicos consultados, son aquellos que acaban de dar positivo en una prueba, pues en muchas comunidades los facultativos de Primaria asumen la avanzadilla del rastreo a los convivientes. Y hacen una primera prospección, en ocasiones por la falta de rastreadores externos, de los contactos a través de una entrevista.

«Es la tormenta perfecta», resume Salvador Casado, médico de familia en Madrid (en eldiario). Un combo de aumento de casos, responsabilidad y miedos combinados con una situación estructuralmente débil de la Atención Primaria que la pandemia ha terminado de socavar. Y la vuelta de vacaciones y el invierno en el horizonte. Los sanitarios, en esta coyuntura, piden una vez más recursos suficientes.

Desde las autoridades sanitarias se recuerda a los ciudadanos la importancia de la responsabilidad individual en la adopción y control de las medidas higiénico-sanitarias para evitar la propagación de los contagios: la obligatoriedad del uso de la mascarilla, la frecuente limpieza e higiene de manos, bien con agua y jabón o con gel hidroalcohólico; y la concienciación de que es una enfermedad que nos afecta a todos, independientemente del rango de edad.

 

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