Los que ya tenemos canas no dejamos de recordar las políticas de los sucesivos gobiernos del PP y del PSOE desde que convivimos en democracia. Ambos han legislado para favorecer a las personas más pudientes, aumentando la desigualdad a extremos casi obscenos. Ambos han amparado la corrupción (900 imputados el PP, 300 el PSOE), ambos han indultado a más de 200 condenados por corrupción.

PP y PSOE, en sus diferentes gobiernos, han privatizado todo el patrimonio industrial y financiero público (Telefónica, Gas Natural, Endesa, Banco Exterior, Argentaria, Tabacalera…). Dirigentes y ministros de ambos partidos copan los consejos de administración de las grandes empresas del IBEX 35, algunas de ellas privatizadas.

Ambos partidos han dejado a los trabajadores indefensos con las sucesivas reformas laborales, precarizándoles la vida,  reduciéndoles sus sueldos y dificultando la negociación colectiva. Ambos también han creado un entramado fiscal para que las grandes empresas no paguen impuestos.

PP y PSOE, en sus respectivos gobiernos,  han aumentado la edad de la jubilación, han congelado las pensiones,  los sueldos y plantillas de los y las funcionarias y han recortado presupuestos en educación y sanidad.

Ambos partidos han mantenido privilegios de una monarquía opulenta y han cercenado el derecho internacional que asiste a los pueblos a decidir su futuro.

PP y PSOE, cuando han querido, han modificado la Constitución de un día para otro para priorizar las deudas a los bancos en detrimento de la calidad de vida de los y las españolas.

Al partido Ciudadanos y a otros más impresentables todavía, ni les nombro, todos ellos parten del mismo tronco común del Partido Popular.

Ha tenido que surgir Podemos para que todo esto salte por los aires.

Ha llegado Podemos y el PSOE recupera su discurso de izquierdas. Todo el mundo queda amnésico y todos defienden el bienestar de la gente, después de décadas de recortes.

Llega Podemos y limita los sueldos de sus cargos públicos a tres salarios mínimos, el resto se dona a fines sociales. A la altura del betún quedan los cargos públicos del resto de partidos con sueldos escandalosos.

Lógicamente, todo esto se oculta en los medios de comunicación y se amplifica el ruido contra Podemos. La televisión pública, groseramente, invisibiliza a quienes han estado representando a cinco millones de españoles y españolas. Vaticinan el hundimiento de Podemos, confundiendo la realidad con sus  deseos.

Ni mil banderas rojigualdas podrán tapar que gracias a Podemos más de un millón de personas se benefician de una subida del salario mínimo a 900 euros.

Dejemos que el único argumento de la derecha en estas elecciones es “la ruptura de España”,  nosotros y nosotras a lo nuestro: a explicar en pequeñas pinceladas el programa de gobierno de Podemos:

Antídoto contra la corrupción. Podemos lleva en su programa una batería de controles anticorrupción que dificultará que ésta se produzca.

Equiparación de las rentas mínimas al salario mínimo. Garantía de un mínimo vital de subsistencia en los suministros de luz y gas.

Lucha por la rebaja de los alquileres actuando contra las entidades o personas que posean más de diez viviendas vacías. Intervención municipal en los precios de los alquiles en aquellas zonas donde se disparen.

Impuesto a las bolsas de plástico de un solo uso. fomento de productos que respeten la reducción de emisiones de gases, la producción próxima y el reciclaje. Adopción progresiva de una energía 100 % renovable en todas las dependencias de la Administración Pública. Lucha contra el cambio climático.

Escuelas infantiles gratis para niños y niñas de 0 a 3 años.

Cierre de los Centros de Internamiento de Extranjeros

Aumento de impuestos  a las rentas superiores a los 60.000 euros anuales.

Aumento del impuesto de Sociedades.

Impuesto a la Banca con carácter extraordinario. Impuesto del 0,1 a las transacciones financieras.

Banca pública a partir de las entidades nacionalizadas Bankia y Mare Nostrum.

Derogación de la reforma del artículo 135 de la Constitución, aquel que prioriza las deudas a los bancos a la calidad de vida de las personas.

Cuotas progresivas a los autónomos en función de sus rentas. Alta gratuita para aquellos que no lleguen al salario mínimo.

Plan de choque para erradicar la pobreza y la exclusión infantil.

Jubilación a los 65 años. Garantía de subida de las pensiones con el IPC.

Alternativa habitacional inmediata para las víctimas de la violencia machista y acceso prioritario para percibir prestaciones sin necesidad de denuncia previa.

Reforma sistema electoral. Circunscripción única. Una persona un voto.

Derogación del voto rogado y creación de una ley electoral que facilite el ejercicio del derecho al sufragio de los españoles en el extranjero

Gestión directa de los servicios públicos.

Derogación de las reformas laborales del PP y PSOE. Por la dignidad del empleo y lucha contra la precariedad.

Hace falta más Podemos para que la Moncloa y el Congreso sirvan para legislar a favor de la mayoría de las personas o para que sus diputados y diputadas sean imprescindibles para formar cualquier gobierno.

Les dejo con el texto del artículo 35 de la Constitución, aquel que va leyendo Pablo Iglesias en sus actos electorales y aquel que jamás han cumplido los partidos autollamados “patriotas” o “constitucionalistas”:

“Todos los españoles tienen el deber de trabajar y el derecho al trabajo, a la libre elección de profesión u oficio, a la promoción a través del trabajo y a una remuneración suficiente para satisfacer sus necesidades y las de su familia, sin que en ningún caso pueda hacerse discriminación por razón de sexo.» 

José Manuel Pachón López