No pedían permiso. Sabían lo que querían. Irrumpieron en los 80 con fuerza, determinación Y SIN NINGÚN COMPLEJO. Mujeres fuertes, mujeres dispuestas a “tomar” el mundo laboral, político y social, pero sobre todo supieron tomar las riendas de sus vidas. Ya nadie hablaría por ellas, ni mucho menos, tomaría decisiones en su nombre.

Les llamaron las “superwoman” por su doble jornada, porque nunca abandonaron las responsabilidades del hogar. Nada les sería fácil, nada les sería regalado, pero su determinación les haría imparables.

Ya no había excusas dictatoriales, el sendero luminoso de la recién estrenada democracia les habría camino. Podían lograrlo y lo hicieron. Hoy se ven difuminados sus logros, parece que siempre estuvieron ahí, nada más lejos de la realidad. ¡Alerta! Ni un paso atrás, ni una cesión de lo conquistado. ¡Lo avanzado no se cede!.

Lucia Villegas Vega